EL HIJO DE ASHRÁ 7ª parte

lunes, 24 de enero de 2011


El Hijo de AshrÁ

Parte 7º

Ma-gueL



Caminando tranquilamente como un matrimonio de paseo, cambiábamos continuamente de dirección y con toda la precaución posible mientras que poco a poco nos acercábamos a nuestro objetivo, adentrándonos en el barrio Copto  de la capital egipcia. Sentir como Amina me tomaba de la mano y comprobar que su presencia, a diferencia de otras ocasiones, no despertaba mayor interés, debo reconocer que me agradó especialmente. A medida que nos adentrábamos en el viejo barrio, las calles se hacían más estrechas y laberínticas pero, para Amina, aquellas calles resultaban tan familiares como el salón de su casa. 

Después de caminar por el barrio durante un buen rato,  nos detuvimos delante de un pequeño taller que de no ser por ella, hubiera pasado de largo sin verlo. Entramos en el interior y al poco tiempo apareció un anciano hombre para recibirnos,  pude comprobar al instante que carecía del sentido de la vista - bienvenidos señores, ¿en qué puedo servirles? - dijo el anciano al tiempo que cambió su rostro, posiblemente al percibir algo especial en el desarrollado sentido de su olfato - hola Dago - respondió Amina con un manifiesto enternecimiento - ¡¡ Señora !!  - contestó el anciano con gran alegría - y sin tiempo a nada, los dos se fundieron en un emocionado abrazo que de forma inmediata se acompañó de las lágrimas de ambos. Durante unos segundos, el abrazo continuó hasta que el anciano se separó unos centímetros y con sus dedos, comenzó a recorrer la cara de Amina - si...... estáis igual que siempre, que alegría volver a sentir vuestro bello rostro, mi señora - dijo el anciano sin dejar de tocar su cara - a lo que Amina respondió - Dago, venimos a ver a tu señor - ¿quién os acompaña señora? - respondió de inmediato, al tiempo que de forma ostensible dirigió su fino olfato hacia mi - Da-neL del círculo de Tro-noS - respondió una potente voz a nuestras espaldas proveniente de alguien que acababa de entrar de la calle - Amina y yo nos giramos en dirección a la puerta y lo que mis ojos vieron, hizo saltar todo mi almacén de recuerdos - Hola Da-neL ¿de qué vas disfrazado ahora? - dijo aquél enorme hombre entre risas - yo, perturbado por la emoción solo pude decir de manera entrecortada, de ruso - mi respuesta hizo que las carcajadas aumentaran en él y sin tiempo a nada sentí a pesar de mi falta de sentido en ese aspecto, la enorme presión que produjo en el pobre ruso su abrazo - la cabeza de mi cuerpo humano, apenas llegaba a su barbilla y cuando me soltó, mi disfraz volvió a respirar - entonces clavó su mirada en Amina la cual estaba esperando entre risas lo que sabia que sucedería - ven aquí  preciosidad - dijo mientras que sus enormes manos sujetaron el trasero de ella y levantándola como a una pluma la llevó hasta él al tiempo que decía - ¡¡ siempre me ha gustado tu culo princesa !! - Amina con enorme felicidad y elevada en el aire, abrazaba la cabeza del hombre - y tus pechos, son los mas hermosos que hembra alguna han tenido jamás - afirmó, con gran felicidad  y sin parar de reír la depositó suavemente en el suelo, sin dejar de abrazarla se dirigió a mi diciendo -  en una ocasión, ayudé a su ama de cría a cambiarle los pañales, aquella sirvienta me tenia loco, tenia los pechos más grandes que he visto en mi vida y mira que he llegado a verlos grandes - al terminar de contar le anécdota dijo - vamos al interior , estaremos más cómodos, tenemos mucho de que hablar y tú Dago, pon el cartel de cerrado y después sirve un buen vino, debemos celebrar tan maravilloso reencuentro. Una vez en el interior, tomamos asiento alrededor de una mesa, mientras que el diligente Dago fue en busca del vino, Amina y el campechano hombre hablaban de tiempos pasados.

El  era en realidad Ma-gueL del círculo de An-geL, un guerrero protector de Mi Señor AshrÁ y que él y los de su círculo, fueron llamados por los híbridos Ángeles y adaptando el nombre de Ma-gueL al idioma de los humanos, se le conoció como El Ángel Miguel. Los guerreros del círculo de An-geL, combatieron  durante miles de Ekras con los infinitamente más numerosos El-oh-iM y como resultado de su aplastante diferencia, fueron derrotados, obligando a mi señor a abandonar en AquA su obra maestra en manos de los seguidores del todopoderoso Ya-ha-vÉ y de sus aliados en la tierra los llamados Hijos de Caín y los que, siendo de los nuestros, vendieron su honor al enemigo sirviendo, y  que todavía sirven, al vencedor de aquella guerra.

Con la llegada del vino, la charla del locuaz Ma-gueL se volvió más animada si cabe, después de disponer los vasos y unas bandejas de olivas y dátiles, el emocionado Dago tomó asiento con nosotros - Da-neL -  dijo dirigiéndose a mi - no te diré que estás como siempre porque la última vez que te vi, eras un cardenal español en la corte del trono de Pedro - a lo que yo respondí - y tu estabas terminando la Capilla Sixtina - cierto muy cierto - contestó él - no te imaginas las ganas que tenía de acabar aquello, sobre todo por la presión del Papa que venia cada día  para darme consejos  y meterme prisa - dicho esto, explotó en una enorme carcajada a la que se unieron Amina y Dago mientras que yo no paraba de pensar  en las caras que pondrían todos los críticos de arte si supieran que el creador de tantas obras maravillosas, era en realidad El Ángel Miguel que por aquél entonces era conocido por los humanos como Miguel Ángel.

Pronto el vino que había traído Dago se acabó y el fiel anciano procuró más para que la charla continuará. Los recuerdos fluían por la boca del antiguo guerrero de Nuestro Señor, contaba jocosamente como le fascinaban el cuerpo de los Hu-ma-dos-apienS y que desde el primer momento, se enamoró de ellos,  reconoció  sin rubor alguno y entre carcajadas que no tuvo reparos en disfrutarlos sin prestar atención a que sexo pertenecían.  Habló del tiempo en que convivió con los Maestros Atlantes que le enseñaron el duro arte de dominar el mármol y que él con una habilidad innata convertía en irrepetibles obras de arte, reconoció que la pintura, a pesar de que siempre se le dio bien, no le gustaba tanto como el doblegar y vencer a la piedra, también contó la anécdota de haber trabajado como guía en el  Vaticano explicando a los turistas algunos secretos que sólo él conocía de la construcción de la Cúpula de San Pedro, por lo que habiendo levantado algunas suspicacias por los extraños conocimientos que demostraba tener, tuvo que dejar el trabajo para no llamar más la atención pero, sin embargo, en ningún momento  habló de sus combates a través del Universo ni sobre la tierra.  En un momento determinado, la conversación derivó en tiempos más recientes y tomando más vino,  el ya eufórico Ma-geL dijo: cuando comenzó la segunda guerra mundial, me encontraba en Varsovia donde tenia una plaza de profesor de pintura en una academia privada. Por aquél entonces, mantenía un romance con una mujer polaca muy bien situada y que a pesar de estar casada, prefería lo mucho que yo tenía a lo poco que tenia su marido - al decir ésto, los tres se pusieron a reír pero al ver que yo no lo hacía, se dirigió a mi diciendo - ¿que pasa Da-neL es que no entiendes a lo que me refiero? - y al terminar de hablar los tres volvieron a reír por el sentido de la pregunta y yo un poco confundido respondí - claro que si, por supuesto que lo he entendido - y no sé porqué razón desató más si cabe sus carcajadas, después de un breve momento, Ma-geL continuó con el relato - cuando los nazis invadieron Polonia y tomaron Varsovia lo que era para mi una vida tranquila y cómoda se convirtió en un infierno - la cara del anfitrión se tornó seria y su voz tomó un aliento de tristeza pero siguió hablando - los bombardeos hicieron una auténtica carnicería y pensé que lo mejor que podía hacer era marcharme a otro país más seguro, pude conseguir un pasaje rumbo a Sudamérica en un barco español que casualmente se encontraba anclado en Danzig y aprovechando que por aquél entonces yo tenía pasaporte de esa nacionalidad,  pude gestionarlo gracias a las amistades que tenía en la  embajada. Llegué con mucha dificultad en tren y carretera hasta la ciudad portuaria que también sufría  los bombardeos de la aviación alemana y cuando me faltaba poco para alcanzar mi objetivo, sentí el llanto de un bebé, al mirar de donde procedía, vi a una mujer semienterrada por los cascotes de un edificio  que, en sus inertes brazos,  tenía a un niño que  salvó milagrosamente su vida gracias a  ella. Los ojos del bueno de Dago se humedecieron mientras Amina se acurrucó junto a él abrazando al anciano muy cariñosamente y Ma-gueL emocionado siguió hablando, sin pensar en nada tomé al niño y me dirigí al barco, llegué casi en el momento en el que el capitán mandó soltar amarras y les dije que era mi hijo y con las prisas por partir, el capitán español no puso ninguna objeción - Ma-guel paró de hablar y tomando con su enorme mano muy tiernamente el hombro de Dago,  dijo - el bebé era él - el anciano muy emocionado tomo la mano de su señor y la besó con una muestra de agradecimiento infinito  y dijo sorprendentemente, teniendo en cuenta que apenas había intervenido en la conversación - realmente yo sí puedo decir que mi Ángel me salvó la vida - y ante aquella genial frase, todos rompimos a reír cambiando totalmente el ambiente de la charla - ¿y su ceguera? - pregunté con una curiosidad extraña en mi a lo que Ma-gueL contestó - al poco tiempo noté que el bebé no veía y cuando pude llevarlo a un médico, éste me dijo que, posiblemente, perdió la vista por el efecto luminoso de una explosión que quemó sus retinas, con el tiempo lo adopté pero a medida que él envejecía y su padre se mantenía fresco como una lechuga, nos vimos obligados  a cambiar a menudo de lugar de residencia, en muchas ocasiones, le pedí que viviera su propia vida y me dejara tranquilo pero, como es terco como una mula, nunca lo hizo y ahora él  es mi abuelo y yo su nieto - al terminar la frase, las carcajadas de todos los presentes por lo cómico de la situación duró un buen rato pero cuando se calmó un poco  Ma-gueL dijo dirigiéndose a la princesa - Amina, ¿porqué no preparáis tu y Dago algo de comer?, quiero que os quedéis a pasar la noche, tenemos camas de sobra y así aprovecharemos el tiempo para seguir hablando, pues quien sabe si volveremos a repetir este encuentro - Amina respondió que le parecía una buena idea y junto a Dago, se fueron hacia la cocina, yo me quedé con él y le dije - ¿sabes que Nuestro Señor AshrÁ me ha enviado a AquA para realizar una misión ? - lo sé - respondió - lo tengo todo preparado, con la tarjeta que te entregó Cohen podré completar el código para abrir  la arqueta que  guarda la clave de tu próximo destino pero, salgamos a la tienda, no quiero que Amina pueda escuchar lo que quiero que me digas - ambos nos dirigimos hacia la tienda y una vez allí y, comprobando  que Amina no podía sentirnos, dijo - dime, ¿cómo está el ciclo de nuestro planeta madre? - queda muy poco - respondí escuetamente - ¿sabes si Nuestro Señor contempla alguna posibilidad de sobrevivir a la muerte del planeta? - volvió a preguntar Ma-gueL a lo que respondí - Nuestro Señor, no contempla ninguna posibilidad de sobrevivir a su cuna de luz y los pocos que quedamos, nos apagaremos con él - como única respuesta a mis palabras, Ma-geL me abrazó y juntos volvimos al interior del local.

La comida fue sencilla pero más que suficiente, las mil y una anécdotas de la vida  de Ma-geL salieron a la luz y, realmente, la sobremesa se prolongó hasta bien tarde, no faltó el café y algunos cigarrillos que, sabiendo lo que le gustaba a Amina, Dago sacó de un cajón. Llegado el momento, le pedí a nuestro anfitrión que deberíamos acometer el tema de la cuarta clave para que, por la mañana, yo pudiera disponer lo necesario a fin de viajar donde procediera, ya que el tiempo apremiaba. Él me pidió la tarjeta que en Jerusalen me había dado el inspector Cohen,  una vez en su poder, sobre la misma mesa, realizó un cálculo que sólo él conocía y cuyo  mecanismo, pre-estableció  Nuestro Señor AshrÁ y que sin las cifras que llevaba la tarjeta nunca hubiera podido realizar  ¡¡ Ya lo tengo !! - exclamó al obtener el resultado - voy en busca de la arqueta - dijo mientras quedábamos a la espera. No pasó mucho tiempo cuando volvió con una especie  de pequeño baúl  que yo reconocí de inmediato, era un Valan, un recipiente de energía imposible de destruir y que sólo podía se abierto mediante el desbloqueo de  un complejo sistema de encriptación en su mecanismo de apertura. Con el resultado de la ecuación realizada por Ma-geL, teníamos la llave para abrirlo. Con gran cuidado el Valan fue abierto y de su interior sacó un especie de pequeño bloque de yeso con unas extrañas formas que daban la impresión de formar parte de un rompecabezas. Posteriormente, extrajo un sobre con unas letras que, en teoría, daría el nombre de una ciudad. Abrió el sobre y el nombre que pudo leerse era Barcino, si, la ciudad que sería el próximo destino era  la actual Barcelona. Tomé de nuevo la pieza de yeso procediendo posteriormente a quemar el papel donde ponía el nombre de la ciudad, en el horno artesanal del taller. La despedida a la mañana siguiente, fue muy emotiva, Amina se despidió de ambos con lágrimas en los ojos y antes de que nos fueramos, Ma-geL me llevó a un rincón de la tienda y me dijo: cuando consigas tu objetivo, debes pedirle a Nuestro Señor que te conceda un cuerpo sólido estable como hizo conmigo y no dejes por nada del mundo a Amina, sabes de sobras que eres lo único que  desea y ama  en este mundo,   cuando llegue el momento, olvida todo lo que has hecho como hijo de nuestra especie, piensa exclusivamente como un híbrido y por lo que más quieras, no desaparezcas con nuestro planeta - al terminar de decir esto y cuando nos reunimos de nuevo con Amina y Dago nos abrazó a todos emocionadamente  y después, nos alejamos discretamente de allí.

Caminando tranquilamente y con el Valan guardado en el bolso de Amina, no pasó mucho tiempo cuando un enorme explosión sacudió  la zona, sin saber a ciencia cierta que había pasado, tuve la sensación de que el origen de aquel estruendo, procedía de donde hacia pocos minutos nos habíamos despedido de Ma-geL y de Dago, instintivamente nos miramos a los ojos y como lanzados por un resorte corrimos hacia allí. A medida que nos aproximábamos, el humo dificultaba la respiración de Amina y algunas personas corrían asustadas mientras que otras presentaban claros signos de haber sido heridas por la onda expansiva, casi llegando al lugar de lo que todo indicaba ser el origen,  encontramos varios cuerpos que yacían inertes con graves mutilaciones y no pudiendo avanzar más porque, el intenso calor y la espesa humareda que el incendio que se había declarado proyectaba, podía afectar peligrosamente a Amina y a mi cuerpo humano, no pudimos más que detenernos y contemplar con horror el estado en que había quedado el edificio del que, hacía bien poco, nos despedimos de nuestros amigos. Amina llorando y presa de desesperación gritaba - ¡¡haz algo Da-neL, por lo que más quieras haz algo!! - pero yo, cogiendo su cara con mis manos no pude más que decir - Amina... en esos escombros ya no hay vida - me miró con sus bellos ojos  verdes inundados en lágrimas pero... no expresó nada. La abracé y con preocupación le dije - debemos marcharnos de aquí, siento la presencia de los El-oh-iM, es peligroso que estemos más tiempo - ella comprendió al instante el significado de mis palabras y rápidamente desaparecimos de la zona.

El viaje de regreso a casa de Amina se realizó en absoluto silencio y cuando llegamos, nos sentamos en el sofá del salón y abrazado a una emocionalmente destrozada princesa egipcia, lloré junto a ella, la pérdida de dos extraordinarios y queridos seres.
El taxi, por expresa indicación de Amina, nos dejó lejos del centro antiguo de la ciudad de El Cairo. La razón de que no nos llevara directamente a  nuestro destino fue simplemente para asegurarnos de que nadie nos hubiera seguido. Todos los movimientos que hacia en AquA, tenían un evidente riesgo de ser detectados, lo que significaría el fin de la misión y el riesgo de ser apresado por los El-oh-iM que, a buen seguro, tendría como resultado final mi fin como ser. 

EL HIJO DE ASHRÁ 6ª Parte


El Hijo de AshrÁ

Parte 6º

El tercer contacto


 
Cuando todo parecía calmado y pensando que podría dedicarme a poner en orden mis recuerdos, estalló la guerra. Desde la habitación de Amina y cumpliendo el precepto de que la calma precede a la tormenta, la enfadada princesa soltó a la fiera que llevaba dentro y comenzó a romper cosas al tiempo que por su boca salia una cantidad de improperios sólo comparables al volúmen de lo lanzado por la erupción de un volcán. Entre las muchas barbaridades que profería, pude distinguir algunas dedicadas explícitamente a mi y que hacían referencia a mi falta de apetito sexual y en otros casos, según pude oír, a mi  nula masculinidad. El idioma que utilizó para desahogarse era el antiguo de Ke-M-eR y reconozco que a pesar de conocerlo sobradamente, la magnitud de lo dicho, dificultaba enormemente su comprensión. La batalla que libraba Amina duró bastante  tiempo hasta que, de repente, se hizo el más absoluto silencio únicamente roto por los sollozos entrecortados de la princesa. Poco después, pude sentir como la puerta de la habitación se abría y me preparé para ser protagonista de cualquier cosa. Con mi cuerpo humano durmiendo a pierna suelta, mantuve mis dos sentidos de luz totalmente alerta. Amina, apareció en el umbral de la puerta de la terraza y con una apariencia peligrosamente tranquila, se quedó observándome. Como ella no sabia que la observaba, se dirigió hacia mi colocándose sigilosamente de rodillas a pocos centímetros de mi cara. Tenia los ojos rojos como tomates  y el maquillaje, que antes los embellecía, ahora manchaba buena parte de sus mejillas diluido por las lágrimas vertidas. Pude sentir su aliento de lo cerca que se situó de mi y a decir verdad, temí que en cualquier momento sus largas y cuidadas uñas se ensañaran con la pobre cara del ruso que seguía durmiendo plácidamente. Pero, una suave y susurrante voz dijo: Da-meL, ¿estás dormido?, - yo fingí estarlo y ella continuó diciendo - amor mio ¿puedes oírme?, perdóname por favor, no sé controlarme y todo lo que dije, no lo siento realmente, - aquella situación comenzaba a gustarme a pesar de no acabar de fiarme de ella,  forcé a mi disfraz para que en un pequeño movimiento de persona dormida, mejorara nuestra proximidad, Da-meL, - continuó hablando con una suavidad que daba miedo conociendo su carácter- despierta, no puedes seguir durmiendo aquí vas a enfriarte, - después de decir ésto y como aquél que es despertado en mitad de un profundo sueño dije -  eh , ¿eres tú?, disculpa, creo que me quedé dormido - y ella contestó  - ven, todavía es de noche, vamos a la cama que mañana tenemos mucho que hacer. Sí, es mejor que me acueste un rato, siento mi cuerpo híbrido bastante frío - le dije fingiendo no haberme enterado de nada - Amina me rodeo con sus brazos y ambos nos dirigimos a la habitación. Una vez en la cama y todavía vestida con su blanca y transparente túnica de fino lino blanco con la que se vistió para la cena, se abrazó a mi de tal manera que, prácticamente,  su cuerpo se fundió con el mio recostando su cabeza sobre mi pecho. En pocos minutos la relajada Amina, quedó profundamente dormida a la vez que  los latidos de su corazón retumbaban en mi piel, dulce y acompasadamente. Con la luz apagada, la oscuridad se apoderó de la habitación pero no para mi que tenía la sensibilidad de ver en cualquier situación lumínica. Normalmente, hubiera  aprovechado el sueño de mi cuerpo híbrido para recordar momentos pasados pero, en ésta ocasión y aprovechando la agradable proximidad que Amina me concedía, decidí dejarme llevar por las sensaciones que a través de mi cuerpo humano podía percibir. El tacto de los dedos sobre el fino lino que cubría su cuerpo, transmitía a mi centro sensorial unas agradables sensaciones que sólo cuando tomaba forma humana  podía percibir y la llegada de la información del olfato híbrido llenaba todo mi ser con el fresco e inconfundible perfume que siempre emanó  del hermoso cuerpo de la princesa Amin-A-medeN.

La luz del nuevo día se colaba por la entreabierta ventana de la habitación y como mi cuerpo  ruso hacia rato que me pedía comida, decidí levantarme con mucho cuidado para no despertarla y proceder a preparar el desayuno de ambos. Mientras se hacían  las tostadas, sentí la voz de Amina que, desde la puerta de la cocina dijo: Al despertar y ver que no estabas en la cama pensé que te habías marchado - sin dejar de untar la mantequilla y con voz tranquila, contesté - pues ya ves que no, sigo aquí - y abrazándose contra mi espalda respondió - si amor mio, sigues conmigo - tras un breve silencio siguió hablando - perdóname por lo que sucedió anoche, no soporto la idea de no poder tenerte, sabes que eres lo único que amo en este mundo y siento lo mismo que la primera vez que te vi cuando todavía era una niña - las palabras de Amina golpearon mis sentimientos pues yo no podía expresarle que, a pesar de pertenecer a distintas especies yo también sentía lo mismo por ella y éste hecho, trastornaba todos mis conceptos sensoriales al desconocer cómo un ser formado de luz y sin forma sólida como yo, podía sentir dentro de mi eso que los humanos llamaban amor - Amina - respondí intentando reconducir la situación - necesito que me lleves al tercer contacto, el tiempo pasa y debo cumplir mis órdenes - mientras ella untaba su dedo indice con mermelada y lo llevaba a su boca respondió - esta mañana realizaremos el contacto pero, prométeme que me llevarás contigo - llevando el desayuno a la mesa de la cocina y al tiempo que me sentaba para comer le dije simplemente - de acuerdo - a lo que ella lanzándose sobre mi para besarme y a punto de tirar la comida al suelo dijo - gracias, gracias, gracias te prometo que me comportaré bien y pasaré por una esposa fiel a la vez que muy discreta - dicho esto y después de manchar mi cara con la  mermelada que quedaba en sus labios se dispuso a devorar su desayuno.

Cuando salió vestida de la habitación no parecía ella. Sin apenas maquillaje y con el cabello recogido en un elegante moño, retomó un aire de niña grande que, a buen seguro, hacia mucho tiempo que no presentaba. Su ropa era de una discreción absoluta y consistía en una túnica con un pequeño  cuello en punta  que le cubría hasta los pies de color azul con bordados de flores en varios tonos y colores, como calzado,  unas frescas sandalias blancas que dejaban entrever sus hermosos  pies y como remate se puso unas bonitas gafas de sol. Por mi parte y siguiendo sus consejos, me vestí con una túnica árabe y también me coloqué unas gafas de sol pero que por culpa de la nariz del ruso no me quedaban tan bien como a ella. Al salir de casa, tomamos un taxi y nos dirigimos al centro viejo de El Cairo para, por fin, realizar el tercer contacto.

EL HIJO DE ASHRÁ 5ª Parte



El Hijo de AshrÁ

Parte 5º

Amina


Con la llegada de Amina a mi camarote, llegó el caos. Encontrar en el baño las pocas cosas que me pertenecían, representaba para mi cada mañana una misión imposible. El resto del camarote era una acumulación de prendas femeninas situadas por doquier, mientras que la capacidad de almacenaje de los armarios fue superada casi de inmediato. A mis palabras, indicando la conveniencia de un poco de orden, siempre respondía con un " mañana me pongo manos a la obra" y terminaba  irremediablemente con un sinfín de besos y caricias que, con maravillosa facilidad, me convencía. El servicio de habitaciones realizaba la limpieza a duras penas mientras que ella les indicaba que no tocaran sus ropas y que ya se encargaría de hacerlo cuando tuviera un momento. Se cambiaba de ropa varias veces al día y la peluquería del barco era su segundo alojamiento. Los nobles Magos Atlantes no llegaron a imaginar el hermoso, cautivador y sensual monstruo que habían creado al conceder a Amina la eterna juventud, pero el momento de máxima gloria lo conseguía cuando bajábamos al comedor para cenar. Era tal su esplendor que, durante todo el tiempo de nuestra estancia allí, las miradas hacia nuestra mesa se convertían en un auténtico calvario para mi mientras que  el autentico objetivo de las miradas, Amina, reventaba de ego. Al terminar la comida, llegaba el turno del licor y los cigarrillos que mi acompañante disfrutaba como una posesa. A la hora de bailar, me arrastraba al centro de la pista agarrándose a mi como un pulpo y dejando ver al resto de comensales las "bondades" de su cuerpo, a duras penas cubierto por su sensual y bastante escaso vestido. Lo único que realmente me compensaba de todo aquello, era ver la cara del dueño del hotel flotante que, sentado en la barra del bar, no quitaba sus lascivos ojos de ella. Cuando coincidían nuestras miradas yo procuraba sonreír al tiempo que, con un gesto de mi mano le enviaba un saludo, al  que él respondía con otro de más amabilidad si cabe y lleno de rabiosa resignación.

El viaje por el Nilo tocó a su fin y por primera vez pude contemplar  al completo el equipaje de Amina que, realmente daba miedo tener que transportarlo. A la salida del barco y antes de cruzar la pasarela que conducía al muelle de embarque, se situó el dueño del hotel para despedir uno a uno a sus clientes, con el evidente fin de ganarse la posibilidad de que repitieran estancia en un futuro. Como no podíamos evitarlo, cuando llegó nuestro turno, el propietario besó muy gentilmente la mano de Amina  y, llegado mi turno, acerqué mi boca a su oreja y con gran placer le susurré: ¡¡esta mujer es un auténtico terremoto en la cama!!, y después de dicho ésto le di la mano, procediendo a continuación a desembarcar.  Sabedor de la curiosidad de Amina y, tal como esperaba, ella me preguntó, ¿qué le has dicho? a lo que contesté con una diabólica sonrisa, nada importante, que la estancia había sido muy agradable, ella no quedó en absoluto convencida y ante mis carcajadas, me dio una patada que seguro que al ruso tuvo que hacerle daño.

Cargamos lo mejor que pudimos el taxi y nos dirigimos a una casa que Amina tenia en un discreto barrio de El Cairo y que había heredado de un anterior amante que murió de puro viejo sin llegar a comprender por qué razón su amada se mantenía fresca y joven. Realmente era muy acogedora y bien situada con una intima terraza que ofrecía unas espléndidas vistas de la ciudad. No tenía servicio, por razones obvias de discreción y presentaba un estado de cierta dejadez que a ella no parecía importarle.
Pasaremos aquí un tiempo y, cuando estemos seguros, realizaremos el contacto, dijo mientras se desnudaba para ponerse cómoda,
¿dónde lo haremos? -le pregunté mientras intentaba acomodar las maletas,
en su momento mi amor, todo en su momento- respondió ella cariñosamente mientras se dirigía a la terraza totalmente desnuda. ¿Sabes?, -volvió a decir una vez en la terraza y abriendo los brazos como en un intento de abarcar el panorama que se ofrecía ante ella, desde pequeña, siempre sentí  un extraordinario placer al estar desnuda y sentir la brisa recorriendo mi cuerpo,
lo sé, -le respondí sentándome en un sillón de la terraza al tiempo que contemplaba el maravilloso espectáculo que me ofrecía.
Volviéndose hacia mi y con los brazos todavía extendidos me dijo: te mentí, en realidad fui yo quien le pidió a tu Señor ser tu contacto aquí,
también lo sé, -le contesté sin dejar de mirarla.
¿Ah sí...?, -dijo incrédula, ¿y cómo llegaste a saberlo?,
porque hace mucho que te conozco, Amina, -respondí levantándome para continuar acondicionando el equipaje, por cierto, ponte algo de ropa que ya comienza a hacer fresco y ayúdame a poner un poco de orden en esta casa.
Riéndose por mi último comentario, se dirigió a su habitación regresando cubierta con una preciosa y cómoda túnica que me volvió a confirmar  que era tan hermosa vestida como lo era desnuda.

Los siguientes días conseguimos poner en orden la casa. Amina se encargaba de los suministros mientras que a mi me correspondía preparar la comida, con más o menos fortuna, ante la comprensión cuando menos fingida,  de la anfitriona. Una de las noches, Amina, posiblemente cansada de mis fracasos culinarios, tomó la decisión de hacer la cena prometiendo que mi paladar volvería a sentir como en los tiempos de nuestra estancia en Atlantis en los cuales ella se encargaba de cocinar para mi cuerpo híbrido. Pidió que saliera a dar una vuelta para que le diera tiempo a prepararlo todo. Salí de la casa habiendo ya anochecido, paseando por el barrio sin alejarme en demasía. Calculé el tiempo necesario y regresé. Al llegar a casa, me recibió con un fuerte abrazo al tiempo que dijo: Da-neL, tengo una sorpresa para ti.
Algo me imagino por tu comportamiento - respondí sin dejar de abrazarla.
No, seguro que no esperas esta sorpresa - y dicho esto, tomó mi mano y me dijo: cierra los ojos y no los abras hasta que yo te lo diga - ella ignoraba que cerrar los ojos de mi cuerpo físico, en ningún momento anulaba mi capacidad de ver pero dejé que siguiera pensando lo contrario y seguí su juego.
Cogida de mi mano me guió hasta la terraza y una vez allí, Amina dijo: ya puedes abrir los ojos.
- Hice lo que ella me mandó y ante mi inexpresiva cara  preguntó - ¿qué...verdad que no te esperabas esta sorpresa? - la sorpresa a la que se refería Amina, consistía en una elaborada preparación de diferentes platos típicos de Egipto adaptados por ella a la vieja usanza de la corte del Pharaon de Ke-M-er que posiblemente, aprendió cuando, siendo niña, pasaba muchas horas jugando en la cocina con las sirvientas de palacio que sentían auténtica devoción por ella y que a buen seguro, le enseñaron algunas prácticas culinarias. Sobre una mesa baja, se alineaban los platos que había preparado en secreto  durante mi ausencia. Situó dos divanes  paralelos y de la misma altura que la mesa, para comer recostados como se hacia  en palacio, después de ofrecerme una jofaina para que lavara mis manos antes de tocar los alimentos, me acomodó en el diván cuidando de colocar unos almohadones para aumentar mi comodidad. Ella se recostó en el suyo, cuidando de forma elegante que una de sus piernas quedara al descubierto, mostrando los brazaletes que llevaba en sus tobillos y el circulo trenzado con pequeñas flores blancas que, justo encima de su rodilla, adornaba su pierna.
Me miró durante unos instantes y comenzó a describirme los platos  que se hallaban sobre la mesa. 
Mira Da-nel - comenzó a decir señalando uno de los platos - ésto es tabbouleh, es una ensalada de perejil con sémola de trigo y verás  que tiene un sabor bastante ácido - cambiando la dirección de su dedo dijo - ésto es mashi, que como puedes ver tiene arroz con carne, hojas de parra, tomates y berenjenas, ésto - continuó la explicación acompañada siempre con la indicación de su dedo - es koshari , y éstos son maravillosos dátiles de la rivera y ésto, ¡¡para!! - le dije - no sigas, todo tiene un aspecto fantástico pero, ¿a que se debe tanto despliegue culinario? - le pregunté -
¿A qué te refieres? - replicó ella poniendo cara de niña inocente - 
Amina, tú no haces nada sin una razón, ¿qué pretendes? - le contesté al tiempo que comencé a tomar con mis dedos la comida - 
¿Qué pretendo?-contestó y continuó diciendo - pues si quieres saber cuál es mi intención, te lo diré, - respondió con una sonrisa malévola - después de cenar, calentaré tu cama.
¿Qué? - respondí abriendo los ojos como platos - sabes que eso no es posible, yo no puedo aparearme contigo - le dije, sabedor que cuando tenia algo en la cabeza, era muy difícil hacerla cambiar de opinión, - ¿porqué no podemos hacerlo? - respondió elevando la voz con un punto de irritación - 
Amina, yo no tengo las sensaciones que tenéis los humanos incluso a diferencia vuestra, sólo tenemos dos sentidos y sabes de sobras que no tenemos  forma sólida, somos luz y nada más, - le respondí intentando calmar sus ánimos -
Si que tienes una forma sólida, te he visto desnudo y tienes todo lo necesario para aparearte conmigo y si no puedes hacerlo tú, utiliza al ruso,  - respondió Amina ya muy alterada y puesta en pie con gesto desafiante -
Basta ya - dije con enfado - yo no estoy aquí para aparearme con nadie y menos utilizando mi disfraz de humano - concluí poniéndome también de pie y dando evidentes muestras de enojo -
Durante unos segundos el silencio se apoderó de la situación mientras ambos de pie, nos mirábamos frente a frente.  Los ojos de Amina comenzaron a ponerse como los de un tigre a punto de devorar a su presa y tal como me temía,  explotó -
¡¡ Vete de aquí, no pienso seguir ni un minuto más contigo, busca tú solo al hijo de tu señor AshrÁ,  dile que no cuente más conmigo y en cuanto a ti se refiere, no necesito sexo, puedo tenerlo cuando quiera y allí fuera hay millones de hombres que están deseando tener mi cuerpo!!, - al terminar sus palabras, rompió a llorar corriendo hacia su habitación, cerrando la puerta con un gran golpe y dejándome en la terraza totalmente desconcertado.
 Ante la nueva situación decidí volver a mi diván y entretenerme con los ricos manjares que había sobre la mesa. Como no podía hacer nada más que esperar, terminado de comer, me acomodé en el diván a fin de pasar lo mejor posible lo que quedaba de noche. Tumbado boca arriba, pude contemplar el maravilloso espectáculo que ofrecía  la multitud de estrellas en el firmamento  y mis recuerdos al tiempo que el cuerpo humano dormía, acudieron a mi.

EL DIOS CREADOR 6ª parte

domingo, 23 de enero de 2011


El Dios Creador

Parte 6ª

Ya-ha-vÉ


La tribu de Is-RÁ-eL, detuvo su marcha. Hacia varios ciclos que la salud de Mo-seS, era crítica  y temiendo lo irremediable, acamparon para esperar el doloroso momento. Habían pasado varias Ekras desde que el Dios Creador, eligió a Mo-seS para que llevara al pueblo "que mira a Dios" hacia la tierra de Canaán con el fin de crear allí el segundo emplazamiento de los Hu-ma-dos-apienS en AquA. Durante el viaje, Mo-seS decidió que trece de sus más leales seguidores recopilaran las leyes y normas que serian la base de su religión y que él  iba redactando. También  ordenó que cada uno de ellos escribiera con su propia sangre, uno de los trece Mandamientos de Dios siendo depositario, por lo tanto, de un mandamiento cada uno de los Ra-bI,  que fue así como fueron llamados. Josué tuvo el honor de ser el depositario del primer mandamiento y sucesivamente los otros doce del resto. 

La gran tienda que acogía al moribundo Mo-seS, quedó en el centro del campamento y durante el día y la noche todos los que no tenían labores imprescindibles para la comunidad, daban vueltas alrededor de ella con súplicas al Dios de Is-RÁ-eL para que, llegado el momento, acogiera en su seno al líder por él elegido. La tribu, había crecido mucho debido a una alta natalidad y a ellos se unieron, gracias a la benevolencia de Mo-seS, una buena cantidad de errantes que procedían de descendientes de aquellos que pudieron escapar a la cólera de Dios y que, jurando arrepentimiento, aceptaron  los Trece Mandamientos como único camino verdadero.

El cuerpo híbrido de Mo-seS dejó de respirar. En el preciso momento de exhalar, una deslumbrante luz se apoderó de su cuerpo y su alma fue elevada por Dios para llevarla junto a él. La envoltura física de Mo-seS, quedó en manos de su pueblo. Los trece Ra-bI amortajaron a su líder y lo llevaron a un lugar apartado del resto de la tribu para darle secreta sepultura. La obra de Dios viajó al planeta de luz y su forma sólida, fue devuelta a su cuna terrenal.

Los trece Ra-bI, quedaron reunidos cerca de donde quedó enterrado el cuerpo híbrido de su guía con el fin  de elegir entre ellos quién debería sustituirle. Se dieron de tiempo seis ciclos de día y noche siendo al séptimo  ciclo cuando debería ser elegido el más apropiado como nuevo líder pero, sin embargo, llegaron a la conclusión de que ellos mismos, no podían decidir el sustituto de aquél que fue elegido por el mismo Dios y que, por lo tanto, debería ser el Dios de Is-RÁ-eL quien tomara la decisión.

La llegada de un Pre-vA que transportaba un arca de energía y la comunicación de Mi Señor AshrÁ que era su voluntad que,  el Ra-bI Josué  fuera quien  llevara al pueblo de Is-RÁ-eL a Canaán,  activaron todos los resortes para que el camino se reiniciara, Con el Pre-vA viajó para ayudar al nuevo líder de la tribu de Mo-seS un guerrero del circulo de An-geL el poderoso Ma-geL que debería proteger al pueblo de Dios en su etapa final del camino y en su posterior asentamiento en la tierra de Israel. El arca de energía serviría para alumbrar las noches de acampada y como protección, con su poderoso contenido, contra  las especies depredadoras  que acosaban asiduamente al pueblo elegido, siendo ésta una señal inequívoca que el Dios de Israel protegía a su pueblo. Avisado Mi Señor por los exploradores del circulo de Tro-noS de que en Canaán se había observado la presencia de una raza de gigantes aliados del todopoderoso Ya-ha-vÉ, llamados Anac del planeta Nephilim y que eran utilizados por los El-oh-iM como avanzada de sus conquistas, se reforzó la presencia del circulo de An-gel con otro guerrero llamado Ga-breL que sería encargado de llegar a la tierra prometida en primer lugar y acompañado de un explorador del circulo de Tro-noS para valorar la situación.
Teníamos constancia de la llegada de los El-oh-iM a la zona  conocida como Si-nar. En su momento, fue descartada por Nuestro Señor como posible emplazamiento para un asentamiento de los Hu-ma-dos-apienS y se encontraba entre dos grandes ríos que desembocaban en un mar que nuestros exploradores describieron  como muy  grande y al sur.  El poder de la energía de Fu-er-sioN era la base del predominio del todopoderoso Ya-ha-vÉ en los universos conocidos pero la presencia de éste, se encontraba en una fase muy primaria  en AquA aunque, no así, la de otras especies más pacificas como los Virbanas que se habían establecido muchas Ekras antes en una península al sur de la mayor masa sólida del planeta con la única finalidad de extraer minerales para transportarlos a su planeta y sin la más mínima intención de establecerse definitivamente ni influir en las especies nativas. Fueron los Virbanas los primeros que sufrieron el ataque demoledor de los El-oh-iM y la guerra entre ellos alumbró durante muchos ciclos las noches de AquA.

Los espías de la tribu de Mo-seS, llegaron a los límites de la tierra de Canaán. Ante sus sensores de visión se desplegaba lo que debía ser el hogar de los israelitas. El explorador del círculo de Tro-noS, se ocupó de acumular información para los que, a unos ciclos de viaje, esperaban noticias. En la frontera, el guerrero del círculo de An-geL, se mantenía preparado para  recibir la orden de entrar en acción. La presencia confirmada de los gigantes de  Nephilim causó entre los Ra-bI de la tribu un gran temor, pues eran conscientes que, si estaban allí, era por orden expresa del todopoderoso Ya-ha-vÉ y con buen criterio recelaban de la conveniencia de enfrentarse a él, mientras que Josué, que tenía conocimiento de la guerra que se estaba produciendo entre los El-oh-iM y los Virbana, consideraba   que debería aprovechar ese momento para atacar a los Anac y exterminarlos  para establecer al pueblo de Is-RÁ-eL en el territorio y esperar que, el respeto que existía por parte de Ya-ha-vÉ hacia Nuestro Señor, permitiera el hecho consumado.

La discusión en el campamento llegó a tal extremo que las distintas opciones que se barajaban fueron rechazadas sistemáticamente y el temor a un enfrentamiento con los El-oh-iM, decidió a tres Ra-bI a abandonar el campamento con sus seguidores, quedando así diez facciones que se mantuvieron fieles al liderazgo de Josué. Los que se fueron, tomaron la decisión de dirigirse  hacia la tierra de Ke-M-eT y ponerse en contacto con el antiguo líder de los Hu-ma-dos-apienS, Ab-rÁ-aM, quien bajo la protección del Faraón Dar-meR y con el beneplácito de Nuestro Señor AshrÁ se hallaba en la ciudad de Ch-E-nI.

El informe que recibió Josué del explorador del círculo de Tro-noS, confirmó lo que se sabía de las tácticas de implantación que habitualmente utilizaban los El-oh-iM en los mundos que invadían. Primero llevaban a los Anac para que limpiaran el planeta de seres vivos potencialmente peligrosos y posteriormente, se establecían con el fin de aprovechar  al máximo los recursos, creando colonias con los denominados esclavos cabezas negras traídos de su originario Efran para que realizaran todo el trabajo de extracción, dejando al terminar su labor de miles de Ekras, el planeta totalmente arrasado.

La decisión final fue la de atacar y exterminar a los gigantes. Los guerreros recibieron la orden de Josué y pasaron a la acción. Los combates se extendieron por todo el territorio y la mortandad resultó enorme. Las espadas de energía arrebataron las vidas de muchos Anac y los cuerpos quedaron esparcidos por doquier. Las colonias de cabezas negras fueron atacadas utilizando la energía del Valán o Arca de AshrÁ, que llenó las tierras de Canaán de terror y muerte  obligando a muchos supervivientes a huir, esparciéndose por las zonas limítrofes. Muchos de los huidos, lo hicieron en dirección a la tierra de Ke-M-eT donde fueron capturados por los Hu-ma-dos-apienS que, posteriormente, los utilizarían para la construcción del primer gran templo y referencia de AshrÁ en Aqua, la Gran Pirámide.

Después de esperar a que los efectos de la energía del Valán no pudieran perjudicar  a la gran tribu de Mo-seS, el victorioso Josué entró en la tierra de Canaán al frente del pueblo de los que miran a Dios. Llegaron a las inmediaciones de un importante asentamiento que los prisioneros cabezas negras llamaban Jer-cO y para celebrar su conquista, los israelitas hicieron sonar enormes trompetas durante muchos ciclos. Josué tomó la decisión de establecer su capital sobre los restos del asentamiento y llamó al lugar Jericó. El pueblo de Is-RÁ-eL había llegado a su tierra prometida.

La cólera del todopoderoso Ya-ah-vÉ por lo sucedido en la tierra de Canaán llegó a tal extremo que, por primera vez desde que los El-oh-iH entraron en el tercer universo, Mi Señor AshrÁ se vio obligado a aceptar las condiciones que fueron impuestas y que dejaban únicamente la tierra de Ke-M-eT y la de Canaán bajo el control de los Hijos de Dios ,quedando el resto de Aqua bajo control exclusivo del poder de Ya-ah-vÉ. De no aceptar esas condiciones, la presencia de los seres de luz sería considerada como una agresión y la supervivencia de la obra de Mi Señor correría un gran peligro de desaparecer, pero, desgraciadamente, al aceptar las condiciones impuestas se crearon las bases de lo que realmente sucedería, el control absoluto de Aqua por los El-oh-iM y la derrota total del Dios RÁ.

EL DIOS CREADOR 5ª Parte

sábado, 22 de enero de 2011



El Dios Creador

Parte 5ª

El Pueblo que mira a Dios


El pueblo elegido se puso en marcha. Los híbridos superiores tenían un lugar donde establecerse para crear una nueva civilización. Los lideres estaban perfectamente establecidos y pertenecían a su propia especie. Los Padres Creadores les dieron las normas que serían la base de su posterior desarrollo y las leyes para garantizar sus estructuras sociales. Mi Señor AshrÁ, había solicitado ayuda a otras razas del universo para que enviaran a sus mejores instructores con el fin de crear gremios de especialistas entre los Hu-ma-dos-apienS y todos, llevados por la gran amistad y respeto que sentían por el Señor de La Luz, respondieron. Allí estaban los fieles Atlantes que formarían a unos extraordinarios arquitectos, los Reptilianos, ingenieros, los hijos de Sirio, que enseñarían las bases de la Astronomía, Las gerreras madres Sejmet, que formarían jefes militares, los Apis que enseñarian los secretos de la agricultura y todo un gran número de maestros que convertían la marcha hacia Ke-M-eT en una auténtica universidad en movimiento.

Cada seis ciclos de día y noche, la gigantesca comitiva se detenía para celebrar fiestas en honor de su dios  creador AshrÁ  y enterrar a los que fallecían durante la marcha para evitar así que quedaran expuestos a los animales  carroñeros que persistentemente seguían al Pueblo Elegido para alimentarse con los restos que quedaban esparcidos por el camino. Mi Señor dejó claramente establecido que, bajo ningún concepto, debería ser permitido que los muertos fueran mancillados durante su eterno viaje. La preparación de los cuerpos inertes y la ceremonia de enterramiento, ocupaban un papel relevante en la nueva sociedad por expreso deseo de Mi Señor que quiso así honorar a los seres que marchaban al templo de Rab-nuN de Os-iriS, agradeciendo con ello lo realizado en la cadena de la vida que continuaba con sus descendientes y que perpetuaba la obra maestra de Dios Creador. También se aprovechaba el día de descanso para el acto del "apareamiento" fundamental para la continuidad  y aumento en su número del Pueblo de Dios.

Ab-rÁ-aM, el máximo líder de la nueva  especie, tomó tanta responsabilidad en las decisiones que, el propio Nar-meR, el Pharaon elegido por Mi Señor para gobernar a su pueblo, autorizaba todo lo que éste le proponía  mientras que  él se dedicaba exclusivamente a la selección de  las más  hermosas hembras de los Hu-ma-dos-apienS para aparearse con ellas, sin respetar vínculos o relaciones que las hembras ya habían contraído con otros hombres, lo que causó gran malestar e indignación entre el pueblo y el ejemplo se apoderó de la inmensa mayoría, de tal manera que la lujuria y  la promiscuidad se extendió. Llegó a tal extremo la situación que, teniendo conocimiento Mi Señor de lo que estaba sucediendo, mandó detener la marcha y decidió intervenir personalmente en el asunto. Quedó todo el pueblo acampado y a la espera de las decisiones que el Dios Creador RÁ tomara. Pasó mucho tiempo y ante la falta de noticias aumentó la desidia y la falta de respeto hacia los lideres que no podían mantener el orden y la convivencia llegando a vivirse momentos de una amoralidad total. Un reducido grupo  de Hu-ma-dos-apienS que seguía a un joven líder llamado Mo-seS, mantenía el orden y el respeto de forma excepcional lo que llamó la atención a los seres de luz y éstos se lo hicieron saber así a Mi Señor. Después de mucho tiempo, el Padre Creador, habló en sueños al joven Mo-ses y le indicó que subiera a una gran montaña que se encontraba cerca de donde acampaba el Pueblo Elegido y que una vez en su cumbre, le entregaría las nuevas leyes que el propio Dios Sol había redactado y le nombraría nuevo líder para que llevara a su pueblo hacia  su destino final la Tierra Prometida de Ke-M-eR.

Mo-seS, después de despedirse de su familia y de sus fieles seguidores, partió hacia la montaña para cumplir lo ordenado en sueños por su dios RÁ. Escaló durante muchos días hasta llegar a la cumbre y un vez allí, esperó. A fin de comprobar la devoción y lealtad del joven lider Hu-ma-dos-apienS, Mi Señor AshrÁ tardó varias Ekras en pronunciarse y cuando estuvo totalmente seguro de la pureza de alma de Mo-seS el cual esperó sin perder la fe hasta el punto que su pelo se tiñó con las nieves del tiempo, le habló durante varios ciclos de día y  noche, Mo-seS escuchó la palabra de Dios sin apartar sus ojos de la maravillosa luz que este emanaba. Durante todo este tiempo yo, Da-neL del circulo de Tro-noS fiel explorador de Mi Señor y por expreso deseo de él, fui testigo de lo que acontecía. Al terminar su mensaje,  Dios le comunico al Hu-ma-dos-apienS Mo-seS lo siguiente: Tu Mo-seS, esposo y padre, seras el nuevo líder de mi pueblo, recibirás de mi las trece leyes que yo ordeno cumplir a los que te sigan, toma las tablas que contiene los Trece Mandamientos y antes de partir repitelas en voz alta para que no quede duda alguna de aquello que yo ordeno. Mo-seS, muy emocionado tomó las tablas de piedra en las que se encontraban escritas las nuevas leyes y comenzó a leerlas en voz alta. 

Primero: Amarás al Creador como agradecimiento de su obra.
Segundo: Jamás utilizaras el nombre del creador con fines oscuros. 
Tercero: Descansarás el séptimo día en honor del Creador.
Cuarto: honrarás y cuidarás a tus padres en igual medida.
Quinto : No arrebatarás la vida a los de tu propia especie.
Sexto: Respetarás a la mujer que tenga el vinculo del matrimonio con otro hombre.
Séptimo: No robarás.
Octavo: No levantarás falso testimonio. ni mentirás.
Noveno: No cometerás actos carnales impuros.
Décimo: Honrarás y  enterrarás a tus muertos.
Décimo: No seguirás a los falsos dioses.
Decimoprimero: Tomarás de la tierra solo lo justo y necesario.
Decimosegundo: Comerás del fruto de tu trabajo.
Decimotercero: Respetarás a la que da la vida como a ti mismo.

Al terminar de leer Mo-seS levantó la vista en dirección a la luz pero ésta ya no estaba, abrazó contra su pecho las Tablas de la Ley e inició el descenso para encontrarse con su pueblo y dar la buena nueva. 

 El descenso de la montaña fue largo y penoso, Mo-seS, había envejecido ostensiblemente pero una hermosa luz emanaba de sus ojos y su corazón rebosaba de alegría.  Seguí a corta distancia el camino de regreso y en más de una ocasión, la mirada del nuevo líder del Pueblo Elegido se dirigió hacía mi luz lleno de agradecimiento por ser su compañía y conocedor que le seguía por expreso  deseo del Dios Creador.  Con las tablas de la ley pegadas a su corazón se dirigió hacia el campamento para cumplir, lleno de orgullo, las ordenes de Su Señor. Después de varios días de duro camino con las sandalias tan rotas que apenas le protegían sus llagados pies  y su túnica sucia y raída, llegó a poca distancia del  gran asentamiento. A nuestro encuentro  llegaron uno de los pocos Quer-ubiN que se mantuvo  fiel a las ordenas de Mi Señor Ashra y no cayó en el pecado de la carne como lo hicieron otros vigilantes, el leal Ama-nieL que llegó junto a uno de los más firmes seguidores de Mo-seS llamado Josué. Los dos híbridos se fundieron en un largo y sentido abrazo, mientras que el vigilante me puso al corriente de lo que había sucedido durante nuestra larga ausencia. A poca distancia, los dos humanos se sentaron y entre lágrimas y sin dejar de abrazar  a su leal amigo, Mo-ses, escuchó con gran pesar lo que éste le fue contando. Su alma se llenó de dolor al saber que su amada esposa había fallecido de pena y desesperación por lo que estaba viviendo y la incertidumbre de lo que pudiera sucederle a su amado esposo, tanto tiempo ausente, que  sus seguidores más fieles pudieron alejarse del campamento para no ser masacrados por los más violentos y depravados de los híbridos que habían abandonado el camino de Dios y que, gracias a la protección de unos pocos vigilantes que levantaron murallas de fuego, evitaron el exterminio de éstos quedando así a salvo y a  la espera del regreso de Mo-seS. Los nobles Atlantes, después de consultar con Nuestro Señor AsrhrÁ, llevaron en sus naves al Pharaon Nar-meR y a todos sus descendientes, así como a sus hembras de apareo y todos sus servidores a la Tierra de Ke-M-eR,  así como también a todos los especialistas que milagrosamente se mantuvieron al margen de lo que sucedía y fieles a sus maestros instructores. Las pocas naves atlantes, transportaron a todos los que pudieron pero, muchos de los formados, al no tener espacio en ellas tuvieron  que quedarse y se entregaron al pecado de los impuros. Las otras especies instructoras se marcharon  por deseo expreso de Mi Señor, después de agradecerles todo lo que hicieron para enseñar a su pueblo. También supo Mo-seS que muchos Hu-ma-doS descendientes de Do-ye-caíN se unieron a los Hu-ma-dos-apienS mezclando su sangre con ellos. Un buen número de los híbridos, formando varios grupos, se habían marchado en diferentes direcciones y el grueso del pueblo caído estaba totalmente entregado a nuevos y despotas dioses. Después de  la marcha de Ab-rÁ-aM con un grupo de sus seguidores en dirección a Ke-M-eR, no quedó ningún  líder relevante entre lo infieles, lo que creó muchas y diferentes facciones.
Al término de tan dolorosa explicación, Mo-seS me pidió que le acompañara para recibir consejo de Mi Señor mientras que su amigo Josué, protegido por el Quer-ubiN, quedó esperando. Nos desplazamos a poca distancia, en un lugar entre rocas y con un viento caliente y seco, Mo-seS se arrodilló quedando a la espera de recibir la palabra de Dios que no tardó en llegar. Mo-ses, (dijo El Creador), ve a mi pueblo caído y lee a todos los Trece Mandamientos, di en mi nombre que yo los maldigo por el enorme dolor que me han causado y que, como castigo, vagarán por el planeta eternamente y al terminar de hablar, lanza las tablas sobre ellos para que mi palabra se cumpla, después coge a tu tribu que  será protegida  durante el viaje por los vigilantes que se han mantenido fieles a mí  y llévalos a la tierra de Ca-na-aN a la cual  yo te guiaré para fundar un nuevo pueblo que será  diferente al que ha sido creado en la tierra de Ke-M-er y que llevará el nombre de Is-RÁ-eL, "El que mira a Dios". Al terminar de escuchar la palabra de Dios, Mo-seS acompañado de Josué, del Quer-ubiN y de mi, se dirigió al campamento y desde una elevación próxima hizo todo lo que Su Señor le ordenó, ante unos aterrorizados seres que oyeron con una voz atronadora uno a uno los Trece Mandamientos de la Ley de Dios y después dictó la maldición de Dios hacia su pueblo caído lanzando sobre ellos las sagradas tablas las cuales,  al contacto con la tierra,  produjeron una gigantesca explosión seguida de fuego y enormes grietas, por las  que cayeron muchos de los pecadores y que creó tal pavor entre el resto de  los impíos, que huyeron de allí presa del terror, marchando despavoridos en todas direcciones, abandonando las destruidas figuras de sus nuevos dioses y todo lo que tenían producto de la generosidad del Dios Sol RÁ. Mo-seS se reunió con su tribu y después de decirles de memoria los Trece Mandamientos, asegurándose que fueran memorizados, se puso al frente y dirigió al nuevo pueblo " que mira a Dios" hacia la tierra de Ca-na-aN.