Respetado caballero:
Permita dar comienzo a esta carta explicando a vuecencia que los modos del castellano que en los tiempos actuales se manejan pudieran parecerle a vuesa merced como idiomas distintos aunque, en realidad, sigan siendo la misma lengua. Pondré todo lo que mi humilde conocimiento me permita para hacer que esta carta se acerque todo lo posible a ambos a pesar de ser consciente de que mi torpeza dibujará alguna que otra sonrisa.
Han llegado a mis oídos por medios que no puedo participarle, que anda vuesa merced enfrascado en la idea de hacer viaje hacia el año en el que me encuentro. Deseo por ello ponerle en aviso sobre los cambios que el paso del tiempo han producido en modos, costumbres y formas. Comienzo pues a detallar aquello en lo que deberá tener pie seguro.
En primer lugar, recomiendo a vuesa merced que deje su espada en casa, pues aquí no está permitida su tenencia. Si aún así se decide a traerla sepa, que si es descubierta por los alguaciles de ahora, la perderá además de costarle un buen montón de maravedíes como castigo.
Ande su excelencia con buen ojo si le vienen deseos de regalar a una dama con un cumplido, pues en estos tiempos hombre y mujer visten casi igual y si no se fija bien pude tener un disgusto.
Si además los alguaciles ya le quitaron su espada verá vuesa merced como lo arregla, y si a pesar de todo anda empecinado en hacerlo busque los detalles de la dama que, bien mirados, continúan siendo los mismos.
Si se hospedara en un hotel, que es así como se llaman ahora las posadas, no lance sus aguas por la ventana, pues es mal visto por la gente y también pueden intervenir los alguaciles por lo que al final el viaje puede salirle a vuecencia por un pico.
En el caso que le venga en gusto probar hembra, sepa su excelencia que aquí hay mucho y variado pero también le digo que entre alguaciles, posadas y meretrices, puede acabar su bolsa más vacía que el alma de un pecador.
Si en el transcurso de su estancia aquejara su salud de algún malestar, sepa que también tenemos boticas. Las encontrará con facilidad, pues en la entrada dice "farmacia" que es así como las llamamos. Una vez dentro, hable con la persona que atiende el lugar y a buen seguro que le dará algún remedio que alivie su mal. A la hora de pagar, le preguntaran si tiene cartilla de la seguridad social, pero lo único que tiene que hace es echar mano de la bolsa de maravedies.
También deseo anunciar a vuesa merced que aquí encontrará muchos nativos de allende los mares, que serán familiares a sus ojos, pues me consta que viajó mucho tiempo por aquellos lares. Como podrá comprobar, visten como nosotros, son gente buena, trabajadora y fieles cristianos por lo que ruego a su excelencia que los considere como a nosotros mismos.
No creo conveniente dar más consejos pues lo bueno de los viajes es descubrir las cosas por uno mismo y bien le aseguro que quedará harto de tanto que descubrirá.
Para terminar, si no coincidimos durante su estancia aquí, deseo que el tiempo y la salud acompañen a vuesa merced a lo largo de todo el viaje.
Un saludo.


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