El Dios Creador
Parte 3ª
Hu-ma-dos-apienS
Pasó poco tiempo hasta que Des-E-vA creó un nuevo ser. Los Des-A-daN pequeños y para poder distinguirlos fueron llamados Do-ye-caíN el primero y Do-ye-dabeL el segundo. Sin embargo en pocos ciclos de luz y sombra y alertado por el Quer-ubiN, pude observar que Des-E-evA, quedó inmóvil en un lugar que no acostumbraba a utilizar para aletargarse y ya no se movió de allí. Los tres Des-A-daN, rodearon el cuerpo inerte. Mientras que el más grande comenzó a golpearse en la cabeza, los más pequeños intentaban conseguir alimento en las zonas del cuerpo de Des-E-vA donde habitualmente lo hacían. Los Des-A-daN entrelazaron sus cuerpos cubriendo al inerte de Des-E-va y así quedaron durante mucho tiempo mientras que sus quejidos pudieron oírse por todo E-de-eN. El más pequeño, Do-ye-dabeL, dejó de moverse en pocos ciclos.
Al quedar solos los dos Ho-ma-doS, informé a Mi Señor AshrÁ de lo sucedido, recibiendo la orden de ir en busca de todos los seres de la misma especie que pudiera encontrar y llevarlos a E-de-eN.
Inmediatamente, los exploradores comenzamos a buscar por todo el planeta a los seres de la especie que pudieran quedar. Durante 666 ciclos, mantuvimos la búsqueda y al finalizar la misma y con la certeza de haber explorado todos los rincones posibles (menos en el agua), conseguimos encontrar en todo AquA un total de nueve Hu-man-doS, cinco Des-E-evA y cuatro Des-A-daN que presentaban diferentes tonos de piel pero que correspondían a la misma especie y que eran los últimos que quedaban. Todos fueron llevados a E-de-eN
Durante tiempo inmemorial, Mi Señor AshrÁ, tuvo la convicción que en algún lugar de los universos visibles e invisibles, encontraría una especie que permitiría tener en su forma solida las capacidades de nuestra raza de luz localizada en su cerebro a fin de prolongar nuestros conocimientos sin depender de la vida de una estrella que, al colapsarse (como sucederá con la nuestra), devorará a nuestro planeta madre y pondrá fin a nuestra existencia como especie, debido a la imposibilidad que tenemos de existir más allá de la existencia de nuestra cuna de luz. El descubrimiento casual en el planeta AquA de los Hu-man-doS y la extraordinaria creación situada en sus cabezas, determinó a Mi Señor la certeza de haber encontrado la especie sólida tan ansiada y que había llegado el momento de iniciar la creación de un ser superior a los existentes en el planeta Azul. La nueva especie mutada pasaría a llamarse Hu-man-dos-apienS, y la base virgen de su capacidad para conocer, sería hecha a imagen y semejanza de Nuestro Señor AshrÁ, su creador.
Después de la minuciosa búsqueda de seres Hu-man-doS, regresamos a Pa-rá-dei-soS con los pocos que habíamos hallado y procedimos a llevarlos a E-de-eN. Realmente, de haber tardado un poco más en rescatarlos, la especie Hu-man-doS, habría desaparecido de la faz del planeta.
Con la llegada de los nuevos, pude observar el comportamiento extraño y agresivo que presentaban Des-A-daN y Do-ye-caíN con los recién llegados al punto que estos se ubicaron en una zona apartada y agrupados con claros síntomas de temor. Grande fue mi sorpresa cuando el Quer-ubiN me informo que al poco de partir en busca de nuevos Hu-man-doS, comenzaron a tener un comportamiento violento y que llegaron a alimentarse de los cuerpos inertes de Des-E-vA y de Do-ye-dabeL hasta no quedar más que la base osea de estos. Tal echo, me llevo a informar a Nuestro Señor de lo sucedido y la noticia causó un gran desasosiego en él.
Tardó un tiempo en ordenarme como proceder y cuando lo hizo, me llenó de tristeza su decisión. Consideró impropio para la nueva especie que se disponía a crear, la marca genética que representaba el comportamiento agresivo pero sobre todo, el echo de haberse alimentado de los de su misma especie. Muy a mi pesar y siguiendo siempre sus ordenes, procedí a sacar a Des-A-adáN y a Do-ye-caíN de E-de-eN para después y por orden expresa de Mi Señor AshÁ, ser expulsados de Pa-rá-dei-soS como castigo por su impuro comportamiento y dejados a su suerte para que vagaran eternamente por AquA como forma de redención de su pecado.
Después de la minuciosa búsqueda de seres Hu-man-doS, regresamos a Pa-rá-dei-soS con los pocos que habíamos hallado y procedimos a llevarlos a E-de-eN. Realmente, de haber tardado un poco más en rescatarlos, la especie Hu-man-doS, habría desaparecido de la faz del planeta.
Con la llegada de los nuevos, pude observar el comportamiento extraño y agresivo que presentaban Des-A-daN y Do-ye-caíN con los recién llegados al punto que estos se ubicaron en una zona apartada y agrupados con claros síntomas de temor. Grande fue mi sorpresa cuando el Quer-ubiN me informo que al poco de partir en busca de nuevos Hu-man-doS, comenzaron a tener un comportamiento violento y que llegaron a alimentarse de los cuerpos inertes de Des-E-vA y de Do-ye-dabeL hasta no quedar más que la base osea de estos. Tal echo, me llevo a informar a Nuestro Señor de lo sucedido y la noticia causó un gran desasosiego en él.
Tardó un tiempo en ordenarme como proceder y cuando lo hizo, me llenó de tristeza su decisión. Consideró impropio para la nueva especie que se disponía a crear, la marca genética que representaba el comportamiento agresivo pero sobre todo, el echo de haberse alimentado de los de su misma especie. Muy a mi pesar y siguiendo siempre sus ordenes, procedí a sacar a Des-A-adáN y a Do-ye-caíN de E-de-eN para después y por orden expresa de Mi Señor AshÁ, ser expulsados de Pa-rá-dei-soS como castigo por su impuro comportamiento y dejados a su suerte para que vagaran eternamente por AquA como forma de redención de su pecado.
Con la expulsión de Pa-rá-dei-soS de Des-A-adáN y de Do-ye-caíN por el terrible acto que cometieron, Mi Señor AshrÁ se dispuso a realizar la intervención genética que mutaría a los Hu-ma-doS en Hu-ma-dos-apienS y para ello tomó la decisión de proyectarse en dirección a AquA. No vino solo y le acompañó un miembro del circulo de Phar-A-oN que sería el encargado de llevar la nueva especie a su tierra prometida y llamado, Nar-meR. Los miembros del círculo de Phar-A-oN, son instruidos por Mi Señor, para que gobiernen en sus inicios, las colonias que Mi Señor ha creado en infinidad de mundos y que tras un tiempo prudencial se aparean con uno de aquella especie y crean linajes que continuarán su labor. Otro que también acompañó a Mi Señor AshrÁ, fue Luz-E-feL del circulo de Guar-dA, que tendría la misión de tutelar en la nueva colonia la memoria eterna del Padre Creador.
La fascinación que ejercía sobre Mi Señor aquellas básicas criatura, se basaba, fundamentalmente, en el elemento que estos tenían dentro de sus cabezas y cuyo mecanismo analítico y onírico, no existía en ninguna especie sólida que él hubiera conocido jamás. Pudimos comprobar, que en la fase de aletargamiento, su complejo cerebro, continuaba funcionando de una forma extraordinaria. Ningún ser sólido poseía esta capacidad y por ello, se propuso crear una obra maestra a partir de un ser simple con base de carbono pero con un poder extraordinario si éste era activado. Los nueve últimos seres que quedaban y que pudimos llevar a Pa-ra-dei-soS, se encontraban separados unos de otros para evitar que se relacionaran entre ellos y que pudiera repetirse otro acto impuro que malograra tan extraordinario proyecto.
Observó con gran detenimiento a los Hu-ma-doS y mantuvo conexión mental prolongada con cada uno de ellos. La satisfacción que expresó Mi Señor al corroborar el enorme poder que estos simples seres atesoraban en sus cabezas, decidieron finalmente el futuro de la nueva especie. Durante seis ciclos de día y noche, los aletargados seres recibieron en sus cerebros un torrente de luz como jamás se había proyectado antes en ninguna otra especie, al punto que, una vez finalizado el proceso, Mi Señor AshrÁ, tomó la decisión de que, el séptimo ciclo de día y noche, lo pasaría descansando del enorme agotamiento que el derroche de su poder le causó y quedó contemplando con infinita satisfacción su obra maestra, la nueva y superior especie, los Hu-ma-dos-apienS.
La fascinación que ejercía sobre Mi Señor aquellas básicas criatura, se basaba, fundamentalmente, en el elemento que estos tenían dentro de sus cabezas y cuyo mecanismo analítico y onírico, no existía en ninguna especie sólida que él hubiera conocido jamás. Pudimos comprobar, que en la fase de aletargamiento, su complejo cerebro, continuaba funcionando de una forma extraordinaria. Ningún ser sólido poseía esta capacidad y por ello, se propuso crear una obra maestra a partir de un ser simple con base de carbono pero con un poder extraordinario si éste era activado. Los nueve últimos seres que quedaban y que pudimos llevar a Pa-ra-dei-soS, se encontraban separados unos de otros para evitar que se relacionaran entre ellos y que pudiera repetirse otro acto impuro que malograra tan extraordinario proyecto.
Observó con gran detenimiento a los Hu-ma-doS y mantuvo conexión mental prolongada con cada uno de ellos. La satisfacción que expresó Mi Señor al corroborar el enorme poder que estos simples seres atesoraban en sus cabezas, decidieron finalmente el futuro de la nueva especie. Durante seis ciclos de día y noche, los aletargados seres recibieron en sus cerebros un torrente de luz como jamás se había proyectado antes en ninguna otra especie, al punto que, una vez finalizado el proceso, Mi Señor AshrÁ, tomó la decisión de que, el séptimo ciclo de día y noche, lo pasaría descansando del enorme agotamiento que el derroche de su poder le causó y quedó contemplando con infinita satisfacción su obra maestra, la nueva y superior especie, los Hu-ma-dos-apienS.
Continuará.......


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