El Hijo de AshrÁ
Parte 4º
La Princesa
Amin-A-medeN
Amin-A-medeN
La suave luz de Se-leN se filtraba por el ojo de buey del camarote mientras la respiración de mi acompañante resultaba para mis sentidos muy relajante y el contacto de su caliente piel, hizo viajar mis recuerdos. La primera vez que la vi no tendría más de catorce años y era el octavo hijo hembra del Pharaon Hijo del Dios Sol, Nar-meR. Su madre, una de las muchas elegida para el apareo y de acuerdo con su padre, le puso el nombre de Amin-A-medeN pero en el idioma de los Hu-ma-dos-apienS siempre fue conocida como Amina. El Pharaon la destinó para ser casada con un jefe tribal que tenía su pueblo lejos de la capital del reino y que interesaba tener como aliado para proteger aquella parte de la frontera. Ella, que siempre había tenido un carácter rebelde, se negó al matrimonio y fue tal el enojo del Pharaon, que mandó que fuera enviada al templo de los muertos del dios Asar-usiR para que pasara el resto de sus días rodeada de aquellos que iniciaban su ultimo viaje y bajo la tutela de los rígidos sacerdotes del templo que, sabiendo el desprecio que sentía su propio padre por ella, la utilizaron igual que a muchas otras, quitando a la princesa cualquier privilegio y obligándola a acatar todos los deseos carnales de los sacerdotes. Mi Señor AshrÁ tuvo conocimiento de lo ocurrido y me envió en busca de ella para liberarla. El padre de Amina no tuvo más remedio que acceder a ello y como me ordenó Mi Señor, la llevé a la isla de Atlántica donde sería acogida por el pueblo amigo de los Atlantes y en su capital Atlántida, tendría una nueva oportunidad.
El sol hace rato que salió y debo ponerme en pie para continuar mi misión, si bien ahora tendré una fiel aunque díscola compañera.
He terminado de arreglarme y ella sigue durmiendo. Tomo asiento junto a la cama y espero que despierte mientras contemplo su cuerpo semicubierto por las sabanas. Está tan dormida que ni el ruido de la nave que se pone en movimiento ni el jolgorio de la gente en cubierta, son suficiente para alterar su sueño. Realmente, la princesa Amina es muy hermosa. Llaman a la puerta del camarote, es un camarero que me indica que al no aparecer por el comedor, el encargado lo envió para saber si deseamos desayunar en nuestra habitación, yo le indico que traiga servicio para dos y el empleado se marcha en busca de lo encargado. Al cerrar la puerta, siento su voz que me da los buenos días haciendo señales con sus brazos para que me acerque a la cama, me abraza y me pregunta si descansé bien, le respondo que si y ella me regala un cariñoso beso. Desnuda como se acostó, se levanta y se dirige al baño para asearse. El camarero trae el desayuno. Cuando cierro la puerta, sale del baño ya vestida. Situamos la bandeja sobre la cama y mientras almuerza no para de hablar, es evidente que se encuentra feliz con la nueva situación. Me comenta que irá a hablar con el propietario para decirle que deja el trabajo y le contará que se ha "liado" con un ruso muy rico y por esa razón deja el trabajo, después pasaría por su camarote para recoger sus cosas. Es evidente que tomaba la iniciativa, pero no encontré motivos para pensar que no fuera una buena idea y le digo que estoy de acuerdo con el plan. Me indicó que, mientras solucionaba el asunto laboral, yo esperara en el camarote y después solucionaríamos el tema de su alojamiento. Termina de arreglarse y se marcha de la habitación. Pasó mucho tiempo, lo que empezó a preocuparme y cuando me disponía a salir para ver que sucedía, ella llamó a la puerta. Traía sus cosas pero también trajo un buen moratón en el ojo derecho, yo le pregunté que había pasado y ella me comentó que el propietario no se tomó muy bien que dejara el trabajo y que además de no pagarle lo que le debía, le dio un puñetazo pero que no debía preocuparme porque el dueño, no molestaría jamás a un cliente y que por lo tanto, podía estar tranquilo. Al preguntarle que si por perder a una bailarina él había reaccionado así, ella me comento con una carcajada que no sólo se había quedado sin su bailarina sino que, además, tendría que buscarse una nueva amante y dicho esto, se encerró en el baño. La indignación que sentí fue tan grande que a pesar de que mi personalidad no contempla la venganza, salí del camarote y fui en busca del propietario. Después de preguntar a varios empleados dónde podía encontrar a su jefe, lo localicé en cubierta dirigiendo a un grupo de trabajadores. Al llegar junto a él le dije: quiero arreglar contigo dos temas, (el dueño del hotel viendo a un cliente ruso evidentemente enfadado contestó) ¿a qué temas se refiere, señor? primero, me vas a pagar lo que le debes a Amina, (le respondí amenazadoramente, a lo que contestó intentando tranquilizar la situación ante la mirada de otros clientes que, viendo lo que sucedía, no dejaban de observar), por supuesto señor, posiblemente todo a sido producto de un mal entendido (contestó con una hipócrita sonrisa) y dicho ésto, sacó un fajo de billetes entregándome lo que consideraba el importe de la deuda y para zanjar el tema dijo: todo solucionado, espero que su estancia en mi hotel, resulte plenamente satisfactoria, no,( respondí) falta un tema, ¿un tema señor? ¿a que tema se refiere? y como respuesta, recibió el puñetazo de un ruso de noventa kilos que lo lanzó sobre cubierta al tiempo que su nariz comenzaba a sangrar abundantemente. Toda la escena tuvo como testigo a Amina que, al salir del baño y no encontrarme se imaginó donde podía estar y llegó a tiempo de verlo todo. Antes de dar por finalizado el asunto le dije al sangrante propietario: espero disfrutar del viaje con mi chica y si no es así, lo que ha pasado será una tontería para lo que te pasará si me vuelves a provocar, el dueño desde el suelo asintió con la cabeza y yo me dirigí hacia Amina, que se abrazó a mi con evidente satisfacción al tiempo que al oído me dijo: ¿como has podido hacerlo? a lo que respondí sonriendo: no he sido yo, ha sido el ruso, y riéndonos nos marchamos de allí.
En los siguientes días, nos comportamos como dos auténticos amantes, principalmente cuando nos hallábamos rodeados de otros clientes y ella, de forma especial, cuando nos cruzábamos con el propietario quien siempre y a prudente distancia, nos saludaba. El dinero que "cobró" de su liquidación laboral, fue fulminado casi de inmediato por Amina en las tiendas del barco, lo que hizo aumentar de forma notable su equipaje, pero la felicidad que irradiaba justificaba su comportamiento. Vivimos momentos realmente maravillosos aunque, en realidad, todo lo que hacíamos no era más que recrear viejos tiempos en Atlántida.
La princesa Amin-A-medeN, obtuvo de los Magos Atlantes la inmortalidad que ella les pidió para poder vivir, tal y como esperaba, eternamente junto a mi. Aprovechando unos de mis viajes, por orden de Mi Señor AshrÁ, la dirigieron hacia la secreta fuente de la Eterna Juventud, para realizar el ritual de la "Entrega a Umkaya", Dios de la Eternidad de Antlantis. Durante sesenta días terrestres, estuvo sumergida en sus aguas después de haber sido suspendida de vida por los extraordinarios Magos y al término de la entrega, fue devuelta a la vida con la inmortalidad como recompensa. Tan sólo los más influyentes Atlantes, tenían derecho a semejante honor y sin duda influidos por la intervención directa de Mi Señor, gran aliado de éstos, Amina, recibió tal privilegio. La fuente de la Eterna Juventud, era en realidad un laboratorio genético ubicado dentro de un transporte interestelar que los Magos del planeta Atlantis trajeron a AquA para poder realizar el ritual de la Entrega, tal y como lo hacían en su planeta de origen, a los hijos de la clase dirigente que nacieron aquí después de la fundación de la colonia en el planeta Tierra. Con la destrucción de la isla de Atlántica y toda su cultura por parte del todopoderoso Ya-ha-vÉ, la Fuente de la Eterna Juventud desapareció al mismo tiempo que la civilización de Atlantis quedando de ambas solo su leyenda siendo, sin embargo, muchos los híbridos que, conociendo dicha leyenda, murieron buscándola infructuosamente.
Amina sería la encargada de llevarme a la siguiente clave para encontrar al hijo de Mi Señor AshrÁ, ya que conocía a la persona con la que teníamos que contactar y que debíamos entregarle la tarjeta que en Jerusalen, me dio el inspector Cohen.
He terminado de arreglarme y ella sigue durmiendo. Tomo asiento junto a la cama y espero que despierte mientras contemplo su cuerpo semicubierto por las sabanas. Está tan dormida que ni el ruido de la nave que se pone en movimiento ni el jolgorio de la gente en cubierta, son suficiente para alterar su sueño. Realmente, la princesa Amina es muy hermosa. Llaman a la puerta del camarote, es un camarero que me indica que al no aparecer por el comedor, el encargado lo envió para saber si deseamos desayunar en nuestra habitación, yo le indico que traiga servicio para dos y el empleado se marcha en busca de lo encargado. Al cerrar la puerta, siento su voz que me da los buenos días haciendo señales con sus brazos para que me acerque a la cama, me abraza y me pregunta si descansé bien, le respondo que si y ella me regala un cariñoso beso. Desnuda como se acostó, se levanta y se dirige al baño para asearse. El camarero trae el desayuno. Cuando cierro la puerta, sale del baño ya vestida. Situamos la bandeja sobre la cama y mientras almuerza no para de hablar, es evidente que se encuentra feliz con la nueva situación. Me comenta que irá a hablar con el propietario para decirle que deja el trabajo y le contará que se ha "liado" con un ruso muy rico y por esa razón deja el trabajo, después pasaría por su camarote para recoger sus cosas. Es evidente que tomaba la iniciativa, pero no encontré motivos para pensar que no fuera una buena idea y le digo que estoy de acuerdo con el plan. Me indicó que, mientras solucionaba el asunto laboral, yo esperara en el camarote y después solucionaríamos el tema de su alojamiento. Termina de arreglarse y se marcha de la habitación. Pasó mucho tiempo, lo que empezó a preocuparme y cuando me disponía a salir para ver que sucedía, ella llamó a la puerta. Traía sus cosas pero también trajo un buen moratón en el ojo derecho, yo le pregunté que había pasado y ella me comentó que el propietario no se tomó muy bien que dejara el trabajo y que además de no pagarle lo que le debía, le dio un puñetazo pero que no debía preocuparme porque el dueño, no molestaría jamás a un cliente y que por lo tanto, podía estar tranquilo. Al preguntarle que si por perder a una bailarina él había reaccionado así, ella me comento con una carcajada que no sólo se había quedado sin su bailarina sino que, además, tendría que buscarse una nueva amante y dicho esto, se encerró en el baño. La indignación que sentí fue tan grande que a pesar de que mi personalidad no contempla la venganza, salí del camarote y fui en busca del propietario. Después de preguntar a varios empleados dónde podía encontrar a su jefe, lo localicé en cubierta dirigiendo a un grupo de trabajadores. Al llegar junto a él le dije: quiero arreglar contigo dos temas, (el dueño del hotel viendo a un cliente ruso evidentemente enfadado contestó) ¿a qué temas se refiere, señor? primero, me vas a pagar lo que le debes a Amina, (le respondí amenazadoramente, a lo que contestó intentando tranquilizar la situación ante la mirada de otros clientes que, viendo lo que sucedía, no dejaban de observar), por supuesto señor, posiblemente todo a sido producto de un mal entendido (contestó con una hipócrita sonrisa) y dicho ésto, sacó un fajo de billetes entregándome lo que consideraba el importe de la deuda y para zanjar el tema dijo: todo solucionado, espero que su estancia en mi hotel, resulte plenamente satisfactoria, no,( respondí) falta un tema, ¿un tema señor? ¿a que tema se refiere? y como respuesta, recibió el puñetazo de un ruso de noventa kilos que lo lanzó sobre cubierta al tiempo que su nariz comenzaba a sangrar abundantemente. Toda la escena tuvo como testigo a Amina que, al salir del baño y no encontrarme se imaginó donde podía estar y llegó a tiempo de verlo todo. Antes de dar por finalizado el asunto le dije al sangrante propietario: espero disfrutar del viaje con mi chica y si no es así, lo que ha pasado será una tontería para lo que te pasará si me vuelves a provocar, el dueño desde el suelo asintió con la cabeza y yo me dirigí hacia Amina, que se abrazó a mi con evidente satisfacción al tiempo que al oído me dijo: ¿como has podido hacerlo? a lo que respondí sonriendo: no he sido yo, ha sido el ruso, y riéndonos nos marchamos de allí.
En los siguientes días, nos comportamos como dos auténticos amantes, principalmente cuando nos hallábamos rodeados de otros clientes y ella, de forma especial, cuando nos cruzábamos con el propietario quien siempre y a prudente distancia, nos saludaba. El dinero que "cobró" de su liquidación laboral, fue fulminado casi de inmediato por Amina en las tiendas del barco, lo que hizo aumentar de forma notable su equipaje, pero la felicidad que irradiaba justificaba su comportamiento. Vivimos momentos realmente maravillosos aunque, en realidad, todo lo que hacíamos no era más que recrear viejos tiempos en Atlántida.
La princesa Amin-A-medeN, obtuvo de los Magos Atlantes la inmortalidad que ella les pidió para poder vivir, tal y como esperaba, eternamente junto a mi. Aprovechando unos de mis viajes, por orden de Mi Señor AshrÁ, la dirigieron hacia la secreta fuente de la Eterna Juventud, para realizar el ritual de la "Entrega a Umkaya", Dios de la Eternidad de Antlantis. Durante sesenta días terrestres, estuvo sumergida en sus aguas después de haber sido suspendida de vida por los extraordinarios Magos y al término de la entrega, fue devuelta a la vida con la inmortalidad como recompensa. Tan sólo los más influyentes Atlantes, tenían derecho a semejante honor y sin duda influidos por la intervención directa de Mi Señor, gran aliado de éstos, Amina, recibió tal privilegio. La fuente de la Eterna Juventud, era en realidad un laboratorio genético ubicado dentro de un transporte interestelar que los Magos del planeta Atlantis trajeron a AquA para poder realizar el ritual de la Entrega, tal y como lo hacían en su planeta de origen, a los hijos de la clase dirigente que nacieron aquí después de la fundación de la colonia en el planeta Tierra. Con la destrucción de la isla de Atlántica y toda su cultura por parte del todopoderoso Ya-ha-vÉ, la Fuente de la Eterna Juventud desapareció al mismo tiempo que la civilización de Atlantis quedando de ambas solo su leyenda siendo, sin embargo, muchos los híbridos que, conociendo dicha leyenda, murieron buscándola infructuosamente.
Amina sería la encargada de llevarme a la siguiente clave para encontrar al hijo de Mi Señor AshrÁ, ya que conocía a la persona con la que teníamos que contactar y que debíamos entregarle la tarjeta que en Jerusalen, me dio el inspector Cohen.


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