El Hijo de AshrÁ
Parte 2º
Jerusalén
Jerusalén, la Ciudad Santa de las tres religiones del libro, el corazón de todo el poder de Ya-ha-vÉ en este planeta, la principal base de los El-lo-hiM en AquÁ. La he visitado en diferentes épocas de la historia de los híbridos pero siempre la veo igual. Paseo por sus avenidas procurando evitar las calles pequeñas y poco transitadas. Debo ser indiferente para la gente y pasar por uno más de los muchos que la visitan. Mi Señor ha utilizado su poder en mi y ahora siento el peso de un cuerpo que no es el mio, pero que me permite pasar inadvertido. No es la primera ocasión que adopto una forma híbrida, la he utilizado muchas veces y siempre con el mismo objetivo, observar e informar, es la labor de un miembro del circulo de Tro-noS, de un explorador, pero en esta ocasión es otra la misión, sin duda la más importante de las que me ha encomendado jamás. Me siento desnudo sin mi Abículo, él protege de todo a mi luz y permite que viaje a través de las estrellas pero aquí no puede protegerme, sería detectado de inmediato.
Al pasar delante de los cristales de los comercios, puedo ver mi nueva imagen. Procedo de la fría isla de Islandia, practico la religión luterana y mi nombre es Sveinn Bergsson. En el pasaporte se indica que soy fotógrafo y el motivo de mi estancia en Jerusalén, es la de crear un colección de fotografías para un libro de viajes. Debo acostumbrarme a los nombres que se utilizan en la actualidad y olvidarme de pronunciar palabras como AquA, Hibrido o Ya-há-vE, pasando a decir Tierra, Hombre......o Dios.
Tengo ordenes de dirigirme a un lugar establecido por Mi Señor AshrÁ y contactar con uno de los míos que se encuentra aquí desde hace miles de Ekras. No sé que aspecto tiene pero seré dirigido de forma segura hacia él.
De momento me alojaré en un pequeño hotel cerca de donde tendré mi primer contacto. Me registro sin ningún problema y me dirijo a la habitación que me corresponde. Una vez dentro y tras cerrar la puerta con llave, distribuyo convenientemente las cosas que llevo a fin de aparentar un habitual uso de ellas. Es curioso todo lo que utiliza el hombre en su vida pero, lo que más me gusta, es quitarme los vestidos y contemplar en un espejo la extraordinaria evolución que ha tenido desde que vi por primera vez a un Ho-ma-doS.
A través de la ventana de mi habitación, puedo oír el sonido de las gentes y los coches formando un todo bullicioso al que se suman las voces de los vendedores ambulantes que asaltan a los turistas ofreciendo en venta todo lo imaginable, como medio de ganarse la vida. Al poco tiempo, me visto y salgo de la habitación llevando un par de cámaras colgando del cuello, con el fin de que mi personaje sea de lo más creíble. En la recepción, entrego la llave al conserje y le indico que regresaré al anochecer, él me mira y con una sonrisa forzada me pregunta: ¿todo bien en la habitación señor?, si, si, todo correcto (le respondo) ¿estará muchos días aquí señor?, (vuelve a preguntarme) pues.... no muchos, debo viajar a otros lugares de Palestina para completar mi colección de fotografías, ¡¡ahhh!! bien, bien, espero que su estancia en nuestro hotel sea de su agrado y hable bien de nosotros en su país. (me comenta el conserje con el claro fin de intentar ser amable), por supuesto que lo haré, ( le respondo al tiempo que me dirijo hacia la salida). Ya en la calle, tengo la certeza de haber contactado con un El-oh-iM, si, el conserje es uno de ellos, pero no me ha detectado.
Utilicé prácticamente toda la tarde visitando diferente lugares y capturando cientos de imágenes con el fin de avalar mi condición de fotógrafo de viajes. Durante mi visita por la ciudad, percibí la presencia de diferentes razas de otros planetas que resultaban imperceptibles para los humanos y también para los El-oh-iM que no disponen de percepciones sensoriales propias y que concentran todo su poder en una sin igual capacidad de destrucción. Paseando cerca de la Masjid al-Aqsa, y sin dejar de tomar imágenes, descubrí a un entrañable Atlante que, imposibilitado de regresar a su planeta natal Antlantis, se encontraba en Jerusalén bajo la apariencia de un respetable rabino hebreo. Ellos tuvieron la osadía de fundar una colonia que desarrolló un maravilloso foco en el arte de la construcción pétrea y que llamaron Atlántida. A medida que su influencia aumentó en algunas primitivas culturas híbridas, levantó la ira de Ya-ah-vÉ, que no permite nada que pueda hacer sombra a su hegemonía en AquA, por lo que ordenó su destrucción, que fue de tal magnitud que sólo quedó de ella su leyenda. Los pocos que sobrevivieron, vagan por el planeta viajando de un lugar a otro. También, y cerca del Muro de las Lamentaciones, llamó mi atención una pareja de policías israelíes formada por un El-oh-iM y un Drako que, ignorantes de los respectivos orígenes de su compañero, patrullaban la zona. Los Drakos son una raza reptiliana que tienen la capacidad de adoptar formas diversas y que, ante su incapacidad de desarrollar tecnología propia, buscan continuamente el conocimiento ajeno para poder llevarlo a su planeta Drakii-ne, de la nebulosa de Orión, y adaptarlo en el complejo ecosistema Drakiano.
Como estaba oscureciendo, tomé un taxi y le indique al chófer la dirección del hotel. Durante el viaje, fui observando el efecto que la luz crepuscular ejercía sobre la ciudad. Siempre me gustaron los tonos de luz y sombra que proyecta un único sol sobre un planeta y siempre sentí la curiosidad de saber como sería un anochecer en mi planeta Phar-toN, si no tuviéramos dos soles. Al bajar del taxi y después de abonar el importe del trayecto, me dirigí a la terraza de un bar situado justo delante del hotel, me senté en una mesa que estaba libre e hice un gesto al camarero para que me atendiera. Después de pedir un café, me dispuse a pasar un rato observando lo que acontecía a mi alrededor, al tiempo que degustaba un delicioso placer terrestre cuando, de repente, oí una voz tras de mi, ¿Señor Bergsson? giré mi cuello y vi a la persona que lo había pronunciado, si, soy yo, ( respondí escuetamente), el hombre se situó justo a mi lado y dijo: permita que me presente, soy el inspector Cohen de la policía de Jerusalén, ¿puedo sentarme con usted?, yo respondí indicándole la silla que había al otro lado de la mesa. El se sentó y girándose, llamó al camarero para que le atendiera, al llegar éste le dijo: tráigame lo mismo que está tomando el caballero y sin dejar de sonreír se volvió hacia mi, no debe preocuparse señor Bergsson es sólo rutina,(dijo él) a lo que yo contesté, ¿en qué puedo ayudarle?. verá, mi trabajo consiste en efectuar pequeños controles sobre los recién llegados, ya sabe... motivos de seguridad, son tiempos difíciles y mi gobierno quiere que Jerusalén sea lo más segura posible. me parece muy bien, sin seguridad la llegada de turistas se reduciría y no sería bueno para la economía de la ciudad, ( le respondí ) exacto, exacto... veo que usted está de acuerdo con la necesidad de nuestro proceder, esta tarde eché un vistazo al libro de registro del hotel y observé su nombre, me llamó la atención su nacionalidad, no es frecuente la visita de un islandés aquí, ( dijo él) si ,he llegado esta mañana procedente de Roma, si quiere comprobarlo tengo los resguardos del vuelo en mi habitación, (le contesté) no, no es necesario pero al ponerme en contacto con su consulado, me comentaron que no tenían constancia de su llegada, (me respondió) pensaba hacerlo mañana por la mañana (le dije justificándome) si, es conveniente que lo haga, nunca se sabe que puede pasar, bien no quiero entretenerle más, permita que le invite en señal de bienvenida a Jerusalén, (respondió él dando por finalizada nuestra charla). Llamó al camarero que tomó las monedas que le entregó el inspector como pago de lo consumido, y una vez de pie y antes de marcharse me dijo: permita que le entregue mi tarjeta por si necesita algo de mi durante su estancia aquí, nunca se sabe, (dijo él), muchas gracias ( respondí al tiempo que tomé la tarjeta) ah, creo que el número de teléfono que está en ella puede serle muy útil, principalmente la última cifra, me contestó al tiempo que con la mano hizo un gesto de despedida y lentamente desapareció entre la gente. Miré la tarjeta y fue entonces cuando supe que él era mi contacto, era un Quer-ubiN, uno de los míos y me había entregado la primera parte de la clave que me llevaría a contactar con el hijo híbrido de Mi Señor AshrÁ.
Al término de mi inesperado encuentro con el Quer-ubiN y después de entregarme la primera llave de la compleja cerradura que me llevaría hasta el hijo híbrido de Mi Señor, dirigí mis pasos hacia el hotel. En la recepción, después de saludar al recepcionista, subí a mi habitación. Ya dentro, cerré convenientemente la puerta y comprobé si habían visitado durante mi ausencia el lugar, pude comprobar que no y confirmé mi sensación de no haber despertado sospechas en el El-oh-iM de la recepción. Después de lavar convenientemente mi cuerpo de humano para librarlo de impurezas, me dispuse a dar el descanso que él necesitaba.
Para un ser de luz como yo y de vida infinita, me cuesta entender el mecanismo natural por el cuál se rigen los humanos. Con una limitada vida y con un cuerpo sujeto a la oxidación celular que le lleva irremediablemente al colapso orgánico, su vida se ve acuciada por la premura de falta de tiempo a la hora de tomar decisiones y no les da opción para analizar con calma sus acciones y como resultado, se suceden las terribles consecuencias, a causa de sus múltiples errores, que los convierten en fáciles presas para la especie de ciclo indefinido que, utilizando el poder de las religiones y del miedo fundado en la manipulación y la ignorancia inducida, se adueñó de AquA.
Dar descanso al cuerpo híbrido que me permite el libre movimiento por el planeta es una prioridad que debo respetar y a la espera de que amanezca y reciba nuevas ordenes, me acomodo en la cama de la habitación.
Como estaba oscureciendo, tomé un taxi y le indique al chófer la dirección del hotel. Durante el viaje, fui observando el efecto que la luz crepuscular ejercía sobre la ciudad. Siempre me gustaron los tonos de luz y sombra que proyecta un único sol sobre un planeta y siempre sentí la curiosidad de saber como sería un anochecer en mi planeta Phar-toN, si no tuviéramos dos soles. Al bajar del taxi y después de abonar el importe del trayecto, me dirigí a la terraza de un bar situado justo delante del hotel, me senté en una mesa que estaba libre e hice un gesto al camarero para que me atendiera. Después de pedir un café, me dispuse a pasar un rato observando lo que acontecía a mi alrededor, al tiempo que degustaba un delicioso placer terrestre cuando, de repente, oí una voz tras de mi, ¿Señor Bergsson? giré mi cuello y vi a la persona que lo había pronunciado, si, soy yo, ( respondí escuetamente), el hombre se situó justo a mi lado y dijo: permita que me presente, soy el inspector Cohen de la policía de Jerusalén, ¿puedo sentarme con usted?, yo respondí indicándole la silla que había al otro lado de la mesa. El se sentó y girándose, llamó al camarero para que le atendiera, al llegar éste le dijo: tráigame lo mismo que está tomando el caballero y sin dejar de sonreír se volvió hacia mi, no debe preocuparse señor Bergsson es sólo rutina,(dijo él) a lo que yo contesté, ¿en qué puedo ayudarle?. verá, mi trabajo consiste en efectuar pequeños controles sobre los recién llegados, ya sabe... motivos de seguridad, son tiempos difíciles y mi gobierno quiere que Jerusalén sea lo más segura posible. me parece muy bien, sin seguridad la llegada de turistas se reduciría y no sería bueno para la economía de la ciudad, ( le respondí ) exacto, exacto... veo que usted está de acuerdo con la necesidad de nuestro proceder, esta tarde eché un vistazo al libro de registro del hotel y observé su nombre, me llamó la atención su nacionalidad, no es frecuente la visita de un islandés aquí, ( dijo él) si ,he llegado esta mañana procedente de Roma, si quiere comprobarlo tengo los resguardos del vuelo en mi habitación, (le contesté) no, no es necesario pero al ponerme en contacto con su consulado, me comentaron que no tenían constancia de su llegada, (me respondió) pensaba hacerlo mañana por la mañana (le dije justificándome) si, es conveniente que lo haga, nunca se sabe que puede pasar, bien no quiero entretenerle más, permita que le invite en señal de bienvenida a Jerusalén, (respondió él dando por finalizada nuestra charla). Llamó al camarero que tomó las monedas que le entregó el inspector como pago de lo consumido, y una vez de pie y antes de marcharse me dijo: permita que le entregue mi tarjeta por si necesita algo de mi durante su estancia aquí, nunca se sabe, (dijo él), muchas gracias ( respondí al tiempo que tomé la tarjeta) ah, creo que el número de teléfono que está en ella puede serle muy útil, principalmente la última cifra, me contestó al tiempo que con la mano hizo un gesto de despedida y lentamente desapareció entre la gente. Miré la tarjeta y fue entonces cuando supe que él era mi contacto, era un Quer-ubiN, uno de los míos y me había entregado la primera parte de la clave que me llevaría a contactar con el hijo híbrido de Mi Señor AshrÁ.
Al término de mi inesperado encuentro con el Quer-ubiN y después de entregarme la primera llave de la compleja cerradura que me llevaría hasta el hijo híbrido de Mi Señor, dirigí mis pasos hacia el hotel. En la recepción, después de saludar al recepcionista, subí a mi habitación. Ya dentro, cerré convenientemente la puerta y comprobé si habían visitado durante mi ausencia el lugar, pude comprobar que no y confirmé mi sensación de no haber despertado sospechas en el El-oh-iM de la recepción. Después de lavar convenientemente mi cuerpo de humano para librarlo de impurezas, me dispuse a dar el descanso que él necesitaba.
Para un ser de luz como yo y de vida infinita, me cuesta entender el mecanismo natural por el cuál se rigen los humanos. Con una limitada vida y con un cuerpo sujeto a la oxidación celular que le lleva irremediablemente al colapso orgánico, su vida se ve acuciada por la premura de falta de tiempo a la hora de tomar decisiones y no les da opción para analizar con calma sus acciones y como resultado, se suceden las terribles consecuencias, a causa de sus múltiples errores, que los convierten en fáciles presas para la especie de ciclo indefinido que, utilizando el poder de las religiones y del miedo fundado en la manipulación y la ignorancia inducida, se adueñó de AquA.
Dar descanso al cuerpo híbrido que me permite el libre movimiento por el planeta es una prioridad que debo respetar y a la espera de que amanezca y reciba nuevas ordenes, me acomodo en la cama de la habitación.


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