EL HIJO DE ASHRÁ 7ª parte

lunes, 24 de enero de 2011


El Hijo de AshrÁ

Parte 7º

Ma-gueL



Caminando tranquilamente como un matrimonio de paseo, cambiábamos continuamente de dirección y con toda la precaución posible mientras que poco a poco nos acercábamos a nuestro objetivo, adentrándonos en el barrio Copto  de la capital egipcia. Sentir como Amina me tomaba de la mano y comprobar que su presencia, a diferencia de otras ocasiones, no despertaba mayor interés, debo reconocer que me agradó especialmente. A medida que nos adentrábamos en el viejo barrio, las calles se hacían más estrechas y laberínticas pero, para Amina, aquellas calles resultaban tan familiares como el salón de su casa. 

Después de caminar por el barrio durante un buen rato,  nos detuvimos delante de un pequeño taller que de no ser por ella, hubiera pasado de largo sin verlo. Entramos en el interior y al poco tiempo apareció un anciano hombre para recibirnos,  pude comprobar al instante que carecía del sentido de la vista - bienvenidos señores, ¿en qué puedo servirles? - dijo el anciano al tiempo que cambió su rostro, posiblemente al percibir algo especial en el desarrollado sentido de su olfato - hola Dago - respondió Amina con un manifiesto enternecimiento - ¡¡ Señora !!  - contestó el anciano con gran alegría - y sin tiempo a nada, los dos se fundieron en un emocionado abrazo que de forma inmediata se acompañó de las lágrimas de ambos. Durante unos segundos, el abrazo continuó hasta que el anciano se separó unos centímetros y con sus dedos, comenzó a recorrer la cara de Amina - si...... estáis igual que siempre, que alegría volver a sentir vuestro bello rostro, mi señora - dijo el anciano sin dejar de tocar su cara - a lo que Amina respondió - Dago, venimos a ver a tu señor - ¿quién os acompaña señora? - respondió de inmediato, al tiempo que de forma ostensible dirigió su fino olfato hacia mi - Da-neL del círculo de Tro-noS - respondió una potente voz a nuestras espaldas proveniente de alguien que acababa de entrar de la calle - Amina y yo nos giramos en dirección a la puerta y lo que mis ojos vieron, hizo saltar todo mi almacén de recuerdos - Hola Da-neL ¿de qué vas disfrazado ahora? - dijo aquél enorme hombre entre risas - yo, perturbado por la emoción solo pude decir de manera entrecortada, de ruso - mi respuesta hizo que las carcajadas aumentaran en él y sin tiempo a nada sentí a pesar de mi falta de sentido en ese aspecto, la enorme presión que produjo en el pobre ruso su abrazo - la cabeza de mi cuerpo humano, apenas llegaba a su barbilla y cuando me soltó, mi disfraz volvió a respirar - entonces clavó su mirada en Amina la cual estaba esperando entre risas lo que sabia que sucedería - ven aquí  preciosidad - dijo mientras que sus enormes manos sujetaron el trasero de ella y levantándola como a una pluma la llevó hasta él al tiempo que decía - ¡¡ siempre me ha gustado tu culo princesa !! - Amina con enorme felicidad y elevada en el aire, abrazaba la cabeza del hombre - y tus pechos, son los mas hermosos que hembra alguna han tenido jamás - afirmó, con gran felicidad  y sin parar de reír la depositó suavemente en el suelo, sin dejar de abrazarla se dirigió a mi diciendo -  en una ocasión, ayudé a su ama de cría a cambiarle los pañales, aquella sirvienta me tenia loco, tenia los pechos más grandes que he visto en mi vida y mira que he llegado a verlos grandes - al terminar de contar le anécdota dijo - vamos al interior , estaremos más cómodos, tenemos mucho de que hablar y tú Dago, pon el cartel de cerrado y después sirve un buen vino, debemos celebrar tan maravilloso reencuentro. Una vez en el interior, tomamos asiento alrededor de una mesa, mientras que el diligente Dago fue en busca del vino, Amina y el campechano hombre hablaban de tiempos pasados.

El  era en realidad Ma-gueL del círculo de An-geL, un guerrero protector de Mi Señor AshrÁ y que él y los de su círculo, fueron llamados por los híbridos Ángeles y adaptando el nombre de Ma-gueL al idioma de los humanos, se le conoció como El Ángel Miguel. Los guerreros del círculo de An-geL, combatieron  durante miles de Ekras con los infinitamente más numerosos El-oh-iM y como resultado de su aplastante diferencia, fueron derrotados, obligando a mi señor a abandonar en AquA su obra maestra en manos de los seguidores del todopoderoso Ya-ha-vÉ y de sus aliados en la tierra los llamados Hijos de Caín y los que, siendo de los nuestros, vendieron su honor al enemigo sirviendo, y  que todavía sirven, al vencedor de aquella guerra.

Con la llegada del vino, la charla del locuaz Ma-gueL se volvió más animada si cabe, después de disponer los vasos y unas bandejas de olivas y dátiles, el emocionado Dago tomó asiento con nosotros - Da-neL -  dijo dirigiéndose a mi - no te diré que estás como siempre porque la última vez que te vi, eras un cardenal español en la corte del trono de Pedro - a lo que yo respondí - y tu estabas terminando la Capilla Sixtina - cierto muy cierto - contestó él - no te imaginas las ganas que tenía de acabar aquello, sobre todo por la presión del Papa que venia cada día  para darme consejos  y meterme prisa - dicho esto, explotó en una enorme carcajada a la que se unieron Amina y Dago mientras que yo no paraba de pensar  en las caras que pondrían todos los críticos de arte si supieran que el creador de tantas obras maravillosas, era en realidad El Ángel Miguel que por aquél entonces era conocido por los humanos como Miguel Ángel.

Pronto el vino que había traído Dago se acabó y el fiel anciano procuró más para que la charla continuará. Los recuerdos fluían por la boca del antiguo guerrero de Nuestro Señor, contaba jocosamente como le fascinaban el cuerpo de los Hu-ma-dos-apienS y que desde el primer momento, se enamoró de ellos,  reconoció  sin rubor alguno y entre carcajadas que no tuvo reparos en disfrutarlos sin prestar atención a que sexo pertenecían.  Habló del tiempo en que convivió con los Maestros Atlantes que le enseñaron el duro arte de dominar el mármol y que él con una habilidad innata convertía en irrepetibles obras de arte, reconoció que la pintura, a pesar de que siempre se le dio bien, no le gustaba tanto como el doblegar y vencer a la piedra, también contó la anécdota de haber trabajado como guía en el  Vaticano explicando a los turistas algunos secretos que sólo él conocía de la construcción de la Cúpula de San Pedro, por lo que habiendo levantado algunas suspicacias por los extraños conocimientos que demostraba tener, tuvo que dejar el trabajo para no llamar más la atención pero, sin embargo, en ningún momento  habló de sus combates a través del Universo ni sobre la tierra.  En un momento determinado, la conversación derivó en tiempos más recientes y tomando más vino,  el ya eufórico Ma-geL dijo: cuando comenzó la segunda guerra mundial, me encontraba en Varsovia donde tenia una plaza de profesor de pintura en una academia privada. Por aquél entonces, mantenía un romance con una mujer polaca muy bien situada y que a pesar de estar casada, prefería lo mucho que yo tenía a lo poco que tenia su marido - al decir ésto, los tres se pusieron a reír pero al ver que yo no lo hacía, se dirigió a mi diciendo - ¿que pasa Da-neL es que no entiendes a lo que me refiero? - y al terminar de hablar los tres volvieron a reír por el sentido de la pregunta y yo un poco confundido respondí - claro que si, por supuesto que lo he entendido - y no sé porqué razón desató más si cabe sus carcajadas, después de un breve momento, Ma-geL continuó con el relato - cuando los nazis invadieron Polonia y tomaron Varsovia lo que era para mi una vida tranquila y cómoda se convirtió en un infierno - la cara del anfitrión se tornó seria y su voz tomó un aliento de tristeza pero siguió hablando - los bombardeos hicieron una auténtica carnicería y pensé que lo mejor que podía hacer era marcharme a otro país más seguro, pude conseguir un pasaje rumbo a Sudamérica en un barco español que casualmente se encontraba anclado en Danzig y aprovechando que por aquél entonces yo tenía pasaporte de esa nacionalidad,  pude gestionarlo gracias a las amistades que tenía en la  embajada. Llegué con mucha dificultad en tren y carretera hasta la ciudad portuaria que también sufría  los bombardeos de la aviación alemana y cuando me faltaba poco para alcanzar mi objetivo, sentí el llanto de un bebé, al mirar de donde procedía, vi a una mujer semienterrada por los cascotes de un edificio  que, en sus inertes brazos,  tenía a un niño que  salvó milagrosamente su vida gracias a  ella. Los ojos del bueno de Dago se humedecieron mientras Amina se acurrucó junto a él abrazando al anciano muy cariñosamente y Ma-gueL emocionado siguió hablando, sin pensar en nada tomé al niño y me dirigí al barco, llegué casi en el momento en el que el capitán mandó soltar amarras y les dije que era mi hijo y con las prisas por partir, el capitán español no puso ninguna objeción - Ma-guel paró de hablar y tomando con su enorme mano muy tiernamente el hombro de Dago,  dijo - el bebé era él - el anciano muy emocionado tomo la mano de su señor y la besó con una muestra de agradecimiento infinito  y dijo sorprendentemente, teniendo en cuenta que apenas había intervenido en la conversación - realmente yo sí puedo decir que mi Ángel me salvó la vida - y ante aquella genial frase, todos rompimos a reír cambiando totalmente el ambiente de la charla - ¿y su ceguera? - pregunté con una curiosidad extraña en mi a lo que Ma-gueL contestó - al poco tiempo noté que el bebé no veía y cuando pude llevarlo a un médico, éste me dijo que, posiblemente, perdió la vista por el efecto luminoso de una explosión que quemó sus retinas, con el tiempo lo adopté pero a medida que él envejecía y su padre se mantenía fresco como una lechuga, nos vimos obligados  a cambiar a menudo de lugar de residencia, en muchas ocasiones, le pedí que viviera su propia vida y me dejara tranquilo pero, como es terco como una mula, nunca lo hizo y ahora él  es mi abuelo y yo su nieto - al terminar la frase, las carcajadas de todos los presentes por lo cómico de la situación duró un buen rato pero cuando se calmó un poco  Ma-gueL dijo dirigiéndose a la princesa - Amina, ¿porqué no preparáis tu y Dago algo de comer?, quiero que os quedéis a pasar la noche, tenemos camas de sobra y así aprovecharemos el tiempo para seguir hablando, pues quien sabe si volveremos a repetir este encuentro - Amina respondió que le parecía una buena idea y junto a Dago, se fueron hacia la cocina, yo me quedé con él y le dije - ¿sabes que Nuestro Señor AshrÁ me ha enviado a AquA para realizar una misión ? - lo sé - respondió - lo tengo todo preparado, con la tarjeta que te entregó Cohen podré completar el código para abrir  la arqueta que  guarda la clave de tu próximo destino pero, salgamos a la tienda, no quiero que Amina pueda escuchar lo que quiero que me digas - ambos nos dirigimos hacia la tienda y una vez allí y, comprobando  que Amina no podía sentirnos, dijo - dime, ¿cómo está el ciclo de nuestro planeta madre? - queda muy poco - respondí escuetamente - ¿sabes si Nuestro Señor contempla alguna posibilidad de sobrevivir a la muerte del planeta? - volvió a preguntar Ma-gueL a lo que respondí - Nuestro Señor, no contempla ninguna posibilidad de sobrevivir a su cuna de luz y los pocos que quedamos, nos apagaremos con él - como única respuesta a mis palabras, Ma-geL me abrazó y juntos volvimos al interior del local.

La comida fue sencilla pero más que suficiente, las mil y una anécdotas de la vida  de Ma-geL salieron a la luz y, realmente, la sobremesa se prolongó hasta bien tarde, no faltó el café y algunos cigarrillos que, sabiendo lo que le gustaba a Amina, Dago sacó de un cajón. Llegado el momento, le pedí a nuestro anfitrión que deberíamos acometer el tema de la cuarta clave para que, por la mañana, yo pudiera disponer lo necesario a fin de viajar donde procediera, ya que el tiempo apremiaba. Él me pidió la tarjeta que en Jerusalen me había dado el inspector Cohen,  una vez en su poder, sobre la misma mesa, realizó un cálculo que sólo él conocía y cuyo  mecanismo, pre-estableció  Nuestro Señor AshrÁ y que sin las cifras que llevaba la tarjeta nunca hubiera podido realizar  ¡¡ Ya lo tengo !! - exclamó al obtener el resultado - voy en busca de la arqueta - dijo mientras quedábamos a la espera. No pasó mucho tiempo cuando volvió con una especie  de pequeño baúl  que yo reconocí de inmediato, era un Valan, un recipiente de energía imposible de destruir y que sólo podía se abierto mediante el desbloqueo de  un complejo sistema de encriptación en su mecanismo de apertura. Con el resultado de la ecuación realizada por Ma-geL, teníamos la llave para abrirlo. Con gran cuidado el Valan fue abierto y de su interior sacó un especie de pequeño bloque de yeso con unas extrañas formas que daban la impresión de formar parte de un rompecabezas. Posteriormente, extrajo un sobre con unas letras que, en teoría, daría el nombre de una ciudad. Abrió el sobre y el nombre que pudo leerse era Barcino, si, la ciudad que sería el próximo destino era  la actual Barcelona. Tomé de nuevo la pieza de yeso procediendo posteriormente a quemar el papel donde ponía el nombre de la ciudad, en el horno artesanal del taller. La despedida a la mañana siguiente, fue muy emotiva, Amina se despidió de ambos con lágrimas en los ojos y antes de que nos fueramos, Ma-geL me llevó a un rincón de la tienda y me dijo: cuando consigas tu objetivo, debes pedirle a Nuestro Señor que te conceda un cuerpo sólido estable como hizo conmigo y no dejes por nada del mundo a Amina, sabes de sobras que eres lo único que  desea y ama  en este mundo,   cuando llegue el momento, olvida todo lo que has hecho como hijo de nuestra especie, piensa exclusivamente como un híbrido y por lo que más quieras, no desaparezcas con nuestro planeta - al terminar de decir esto y cuando nos reunimos de nuevo con Amina y Dago nos abrazó a todos emocionadamente  y después, nos alejamos discretamente de allí.

Caminando tranquilamente y con el Valan guardado en el bolso de Amina, no pasó mucho tiempo cuando un enorme explosión sacudió  la zona, sin saber a ciencia cierta que había pasado, tuve la sensación de que el origen de aquel estruendo, procedía de donde hacia pocos minutos nos habíamos despedido de Ma-geL y de Dago, instintivamente nos miramos a los ojos y como lanzados por un resorte corrimos hacia allí. A medida que nos aproximábamos, el humo dificultaba la respiración de Amina y algunas personas corrían asustadas mientras que otras presentaban claros signos de haber sido heridas por la onda expansiva, casi llegando al lugar de lo que todo indicaba ser el origen,  encontramos varios cuerpos que yacían inertes con graves mutilaciones y no pudiendo avanzar más porque, el intenso calor y la espesa humareda que el incendio que se había declarado proyectaba, podía afectar peligrosamente a Amina y a mi cuerpo humano, no pudimos más que detenernos y contemplar con horror el estado en que había quedado el edificio del que, hacía bien poco, nos despedimos de nuestros amigos. Amina llorando y presa de desesperación gritaba - ¡¡haz algo Da-neL, por lo que más quieras haz algo!! - pero yo, cogiendo su cara con mis manos no pude más que decir - Amina... en esos escombros ya no hay vida - me miró con sus bellos ojos  verdes inundados en lágrimas pero... no expresó nada. La abracé y con preocupación le dije - debemos marcharnos de aquí, siento la presencia de los El-oh-iM, es peligroso que estemos más tiempo - ella comprendió al instante el significado de mis palabras y rápidamente desaparecimos de la zona.

El viaje de regreso a casa de Amina se realizó en absoluto silencio y cuando llegamos, nos sentamos en el sofá del salón y abrazado a una emocionalmente destrozada princesa egipcia, lloré junto a ella, la pérdida de dos extraordinarios y queridos seres.
El taxi, por expresa indicación de Amina, nos dejó lejos del centro antiguo de la ciudad de El Cairo. La razón de que no nos llevara directamente a  nuestro destino fue simplemente para asegurarnos de que nadie nos hubiera seguido. Todos los movimientos que hacia en AquA, tenían un evidente riesgo de ser detectados, lo que significaría el fin de la misión y el riesgo de ser apresado por los El-oh-iM que, a buen seguro, tendría como resultado final mi fin como ser. 

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