AZUL INTENSO

sábado, 1 de enero de 2011



Jamás pude imaginar que el  sonido del despertador  produjera en mi tal sensación de alegría, que yo no quiera que llegue el fin de semana y desear que los días laborables se prolonguen eternamente, a buen seguro que haría las delicias de cualquier psiquiatra pero, es así como realmente siento. Algunas mañanas me levantaba de tan  mal humor que no me apetecía ni ducharme. Daba igual que ropa ponerme y no afeitarme tampoco representaba ningún trauma pero, desde hace unos días, todo es diferente.   La causa de todo es,  ¡¡Ella !!. 
En la parada de autobús siempre hay gente. Nunca presté atención a quien  me rodeaba y mi única obsesión  fue entrar siempre entre los primeros. No tuve jamás miramiento en unirme al grupo de cabeza y tomar por asalto la puerta del bus en el momento en el que se detenía , hasta que un día me embriagó un perfume. Mi cabeza giró como la de la niña del exorcista y mis ojos se clavaron en ella. El impacto fue tan grande que no recuerdo ni cuando ni como subí pero, recuerdo en secuencias y a cámara lenta su imagen a dos o tres personas de mi. 
Al día siguiente llegué a la parada más pronto que nunca. Esperé paciente al punto que perdí un par de buses pero, al fin llegó. Procuré entrar próximo a ella y conseguí  situarme sólo a una persona de distancia. Mientras que ella estuvo leyendo un libro todo el trayecto, yo no dejé de mirarla. 
Hoy es viernes, coincidí prácticamente con ella en el momento de la llegada a la parada. Me situé discretamente a su lado, comencé a hojear un libro que tomé  de la biblioteca de mi padre y que, a decir verdad, ni sabia que existía.  En el momento de acceder al autobús, una señora muy desagradable intentó colocarse entre los dos pero en un movimiento rápido lo evité y subí con ella. Esta vez, nadie se interpuso entre nosotros y realizamos el viaje codo con codo.

El fin de semana duró una eternidad, mi novia llamó varias veces pero no tenía ganas de salir y así se lo dije, ella preguntó si me encontraba mal y al decirle que si, insinuó la posibilidad de pasar por casa a lo que yo me negué aludiendo algo sobre un virus. Solo podía pensar en ella junto a mi en el autobús. No sé que me gusta más de esa mujer.... su boca si, su boca perfecta y carnosa. También su cuerpo, es armonioso. Su pelo, castaño por los hombros y con una pequeña ondulación. Su forma de vestir, tan elegante, tan femenina. Pero no, lo que más me atrae de ella son sus ojos, de color caramelo, y su perfume. Por fin ya es lunes. Corro hacia la parada y espero que llegue. Tarda un poco, pero ahí esta. Subo con ella y procuro situarme a su lado. Tomo fuerzas y decido hablarle: Disculpe señorita, ¿si? (me responde), verá...no me tome por un atrevido pero.. no puedo evitar preguntar como se llama el perfume que usted lleva,  ¡realmente  es que me encanta! ¿el perfume? (contestó ella), si, hace días que lo percibo y me gustaría saber su nombre.. si a usted no le importa ¡¡ahhh!! pues no, no tengo inconveniente, el perfume se llama Azul Intenso. ¿azul intenso?, realmente es un nombre muy  bonito y su fragancia es especial, tiene usted un gusto exquisito (le respondo), muchas gracias, pero no lo escogí yo, es un regalo de mi esposo. Pues...pues...su esposo tiene....tiene...muy buen gusto (le contesté como pude) y ella después de dedicarme una sonrisa, volvió a dirigir su mirada al libro que estaba leyendo. 
Por "suerte" para mi.... la empresa en la que trabajaba me despidió al poco tiempo y no tuve que volver a tomar más aquel autobús. Han pasado muchos años de aquella vivencia. Posiblemente fue mi amor platónico sin final feliz pero, a pesar de que incluso la imagen de aquella mujer por efecto del tiempo transcurrido está muy difusa en mi memoria, lo que no puedo, ni podré  dejar de sentir es aquella hermosa fragancia, AZUL INTENSO...





Dedicado a todos los que alguna vez en su vida, tuvieron  un amor platónico.